Por una plataforma para los afectados por el pádel
Últimamente mi novia ha caído en una drogadicción curiosa: el pádel.
Entre conversaciones cada vez más frecuentes sobre raquetas, canchas y zapatillas, me comunicó que este mes nuestras vacaciones no incluirían playa: yo no lo sabía, pero estábamos mucho mejor en la paradisíaca Madrid de agosto, donde casi no hay tráfico y donde se pueden concertar partidos a todas horas.
Escribo esta columna, de hecho, mientras ella juega, en un complejo plagado de pistas azules al norte llamado La ciudad de la raqueta, de la que ella dice —y no sé hasta qué punto exagera— que quiere convertirse en alcaldesa.
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5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en elpais.com — el contenido pertenece a El País.