El oro, la selva y el poder: el bolsonarismo abre otra batalla por la Amazonia
La Amazonia esconde bajo su vegetación una riqueza que lleva décadas despertando el interés de empresas mineras, buscadores de oro y grandes propietarios.
Para las comunidades indígenas, esas mismas tierras constituyen su hogar y una parte inseparable de su identidad.
El enfrentamiento entre ambas realidades está a punto de entrar en una nueva etapa en Brasil.
El avance del bolsonarismo en las elecciones legislativas del 4 de octubre ha reforzado a los sectores políticos que defienden ampliar la explotación de los recursos naturales, precisamente cuando el Congreso deberá abordar una regulación pendiente sobre la actividad minera en territorios indígenas.
La paradoja es que esta batalla no depende exclusivamente de quién gane las elecciones presidenciales.
Mientras Luiz Inácio Lula da Silva y Flávio Bolsonaro se preparan para disputar la segunda vuelta del 25 de octubre, el Partido Liberal (PL), la formación de la familia Bolsonaro, ya ha conseguido convertirse en la primera fuerza de las dos cámaras legislativas.
Sus 121 diputados y 28 senadores le darán una capacidad de influencia considerable a partir de febrero de 2027, aunque necesitará acuerdos con otras formaciones para sacar adelante sus propuestas.
Entre los asuntos que esperan al nuevo Parlamento figura uno especialmente delicado: determinar en qué condiciones puede autorizarse la explotación de minerales en las tierras reconocidas a los pueblos originarios.
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En agosto, el Tribunal Supremo Federal dio al Congreso un plazo de 24 meses para elaborar una regulación sobre la participación indígena en la explotación de recursos minerales.
La resolución parte de una reclamación de organizaciones del pueblo Cinta Larga, en el estado de Rondônia, y pretende resolver una omisión legislativa que se arrastra desde la aprobación de la Constitución de 1988.
Sin embargo, la obligación de legislar abre una disputa sobre quién podrá extraer esas riquezas, bajo qué condiciones y con qué garantías para las comunidades.
La extrema derecha toma posiciones en el Congreso El resultado de las legislativas ha modificado el equilibrio de fuerzas en Brasilia.
El Partido Liberal obtuvo 121 de los 513 escaños de la Cámara de Diputados, 24 más que en las elecciones anteriores, mientras la federación encabezada por el Partido de los Trabajadores quedó como segunda fuerza, con 88 representantes.
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