Sara Baras es infinita
En un camerino tan poblado como el camarote de los hermanos Marx, Sara Baras bailaba de alegría con la mirada.
Habían pasado cinco minutos desde que cayera el telón de su espectáculo 'Infinita' y comenzaba ahora el baile de abrazos, besos y reencuentros.
La bailaora gaditana no podía disimular su felicidad, con esa voz de arena fina tan característica y con la adrenalina escapando por todos sus poros iba de unos brazos a otros. «¡Mira -gritaba asombrada mientras señalaba el antebrazo de un fan donde aparecía su cara tatuada-, mira lo que lleva ahí!».Porque Sara Baras despierta pasiones.
El Teatro de la Maestranza , abarrotado -1.800 localidades- por un público que no era, decían los habituales, ni el público de la Bienal ni el público del teatro, sino que era el público de Sara Baras, lo había demostrado minutos antes aplaudiendo por sevillanas y puesto en pie a la artista y a su compañía.
El estreno de 'Infinita' suponía su vuelta a ese escenario y a la Bienal de Flamenco de Sevilla después de catorce años de ausencia.
En ese mismo teatro -»¡Sevilla es la ciudad más bonita del mundo!», gritó sobre las tablas- la gaditana ha estrenado espectáculos como 'Cádiz, la isla', 'Juana la Loca' o 'Mariana Pineda'.
Y ella no podía ocultar su emoción al concluir el espectáculo: «Ha sido el estreno más difícil… ¡Hemos trabajado tanto…!», decía con el aliento quebrado y alguien a su lado le contestaba: «¿Y cuándo no?», mientras ella asentía con la cabeza.«Infinita» supone un significativo paso adelante en la trayectoria de Sara Baras, especialmente después de 'Vuela', su anterior espectáculo, dedicado a Paco de Lucía, por quien la bailaora siente una devoción casi religiosa. «El reto era grande», reconocía.
Reto conseguido. «Es lo mejor que ha hecho», se escuchaba en el patio de butacas.
Sara Baras firma un trabajo tan sobrio como hermoso, tan lleno de detalles como cuidado en su factura; salado y dulce al mismo tiempo, ensimismado y abierto según el momento.
Lo ha dedicado a su tierra, Andalucía, y a sus ocho provincias. «Ocho mujeres -explica la bailaora-, ocho miradas y un solo latido, encarnan a Andalucía a través del flamenco».Pero no solo a través de este arte; en «Infinita» asoma el folclore andaluz y los ritmos se entrecruzan en una coreografía reconocible para los seguidores de la artista, pero que posee un perfume distinto.
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