El alcalde de Almazán llevaba años avisando de que su palacio del siglo XV se iba a caer. Esta semana ha caído
Poco antes de las 8:00 de la mañana del 1 de septiembre, la zona central del Palacio de los Hurtado de Mendoza, en Almazán (Soria), cedió.
Dos plantas cayeron de golpe, arrastrando el artesonado, los arcos y los fustes de la galería superior sobre la galería gótica de abajo: 5 de sus 11 arcos originales ya no están en pie.
Piedra y madera bajaron rodando por la ladera hasta la ronda del Duero.
La torre y parte de las arquerías siguen en pie, pero el boquete en la fachada deja el interior del edificio como si un cañonazo la hubiera alcanzado.
El edificio, en cifras.
Lo levantó a finales del siglo XV Pedro González de Mendoza y Luna, primer conde de Monteagudo y guarda mayor de Enrique IV; también se le conoce como Palacio de los Condes de Altamira.
Entre abril y junio de 1496 alojó a los Reyes Católicos.
Fue declarado Bien de Interés Cultural, categoría Monumento, en 1991.
Ese sello protege el edificio sobre el papel, no lo sostiene en pie: la Junta movilizó técnicos de Patrimonio el mismo día del derrumbe, no antes.
"Era previsible".
Así lo calificó el alcalde de Almazán , Jesús Cedazo, que lleva años pidiendo la rehabilitación del palacio a Patrimonio sin respuesta.
Un edificio protegido desde 1991 tardó 35 años en desplomarse mientras esperaba una obra que nunca llegó.
Justo a la altura del puente, el siniestro obligó a cortar al tráfico la CL-116A, un tramo de aproximadamente 500 metros que conecta la N-111.
Al menos hasta descartar el riesgo de nuevos desprendimientos.
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en www.xataka.com — el contenido pertenece a Xataka.