Cuestión de soberanía
Hay un error general, lógico pero importante, en el enfoque de la crisis de Ceuta.
Y consiste en centrarse de manera casi exclusiva en la protección de la frontera.
Eso es lo que más preocupa a los ceutíes y a la opinión pública nacional, como es natural en plena situación de emergencia, pero su prioridad omite o relega el verdadero fondo de la cuestión, que es de índole geoestratégica y estriba en que Marruecos ha abierto el debate de la cosoberanía bajo el señuelo de un conflicto migratorio que controla a su conveniencia.
Apoyado por Estados Unidos , el régimen de Mohamed VI ha enviado un mensaje rotundo a la Unión Europea: Rabat es al mismo tiempo la solución y el problema, y quienes deben elegir son las autoridades de Bruselas.
Que de momento han reaccionado con la misma pachorra que Sánchez en sus vacaciones lanzaroteñas; ni Von der Leyen ni Kaja Kallas se han molestado siquiera en mediar en la absurda guerra de pasaportes abierta por dos relevantes socios comunitarios en plena temporada turística veraniega.Cuando un informe del Congreso estadounidense pone por escrito –quince días antes del asalto– que Ceuta y Melilla son ciudades «administradas por España en territorio marroquí» está pasando algo.
Y ese algo es un salto cualitativo geopolítico y diplomático, un viraje que no puede ser soslayado por mucho que Washington haya alegado luego que se trataba de un error geográfico en un documento irrelevante para el Departamento de Estado.
A esa escala no cabe pensar en puntadas sin hilo ni en despistes de un funcionario; hay demasiadas evidencias de que Marruecos ha pasado a ser el primer aliado norteamericano en el arco atlántico-mediterráneo.
Y aunque ese acercamiento no amenace un cambio de 'statu quo' inmediato constituye un respaldo argumental que la Corona alauita usará en su favor cuando le convenga a medio o largo plazo.
Sobre todo si el Gobierno español –el que sea– no hace nada para evitarlo y se queda ante cada hecho consumado como una liebre deslumbrada por unos faros.Claro que la urgencia está ahora en la tensión fronteriza y en el colapso provocado por la respuesta pasiva del Ejecutivo sanchista , paralizado en una mezcla de incompetencia, desidia, negligencia y cobardía.
Sin embargo, el desafío necesita una comprensión más completa y profunda de su dimensión crítica.
Del actual mandato ya no hay nada que esperar; el presidente parece desentendido en su burbuja solipsista, como si hubiese asumido su condición de pato cojo en vías de salida.
Éste es ya un compromiso para la alternativa de poder, que necesita una línea de actuación sólida y bien definida, en la que debería figurar la petición de incluir las plazas africanas en el paraguas de la OTAN como contrapartida del aumento de la inversión defensiva.
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en www.abc.es — el contenido pertenece a ABC.