La villa medieval de Menorca que se ha convertido en un referente cultural y artístico
La isla más tranquila y menos masificada de las Baleares es la de Menorca , así como la más auténtica.
Esta sorprende a quien la visita por su rico patrimonio arquitectónico, arqueológico y cultural, por sus playas y calas de aguas turquesas y sus bonitos pueblos y ciudades.
Alaior que, con cerca de 10.000 habitantes, es el tercer municipio más poblado de la isla, es uno de esos destinos que no te esperas, de esos que no te puedes perder.
Nada tiene que envidiar a Mahón y Ciudadela, pero tampoco lo pretende.
Más de 700 años de historia Si bien la presencia humana en la zona se identificó entre los años 2.200 y 1.000 a.C., tal y como demuestran los diversos monumentos funerarios y las construcciones de la época talayótica, la villa como se conoce hoy día data del año 1304 .
Fue en ese momento cuando el rey Jaime II ordenó la compra de la antigua alquería islámica de Ihalor (nombre que dio paso al actual) y la población fue creciendo alrededor de la colina donde se levantó el que es uno de los principales monumentos de la villa, la iglesia de Santa Eulalia.
El templo que ha llegado a nuestros días, que presenta características del renacimiento con una clara influencia manierista y algunos elementos barrocos, fue construido entre 1630 1690 sobre el anterior, del que se conserva parte del muro lateral y las arquivoltas de la fachada principal.
En su interior destacan la capilla del Rosario y bajo tierra los túneles deun búnker de la Guerra Civil, los cuales pueden visitarse en los meses de verano.
Este edificio es un buen punto de partida para descubrir todo lo que ofrece este destino cuyo casco antiguo mantiene la esencia de la villa medieval que un día fue.
Caminando por su entramado urbano uno puede encontrarse con la Casa Consitorial, cuyo edificio, que está organizado en torno a un patio central, atesora una larga e interesante historia.
En primer lugar, este fue residencia de los Trémol, familia de nobles que acabó vendiendo la propiedad, en 1660, a la Universidad Particular de Alaior.
Para adaptarse a tal función tuvo que ser sometida a una reforma, aunque mantuvo su estructura base.
En 1911 se reestructuró de nuevo la planta baja para convertirse en una vivienda para el macero y posteriormente para acoger el Ayuntamiento.Una de las plazas de la villa Rocío JiménezCan Salort, un palacio ubicado en la calle Mayor que pasó de ser residencia a biblioteca pública municipal (1995) y sede de la extensión universitaria de las Islas Baleares (1998); la ermita de Sant Pere Nou, construida entre 1723 y 1731, y la animada plaza de la Constitución , centro neurálgico de la vida social de Alaior, son otras de las paradas imprescindibles del recorrido.
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