Aznalcóllar lucha por renacer de sus cenizas
«Se va a quemar todo otra vez».
Era la frase premonitoria de un vecino de Aznalcóllar el pasado 11 de agosto, cuando se supo que el devastador incendio de Niebla (Huelva), que ha calcinado finalmente unas 33.000 hectáreas, había llegado ya hasta la provincia de Sevilla con un virulento frente en el término municipal de esta localidad del Corredor de la Plata.
Desde el mirador del cerro donde se alza la piscina municipal, este vecino divisaba en lontananza las columnas de humo del incendio y veía ya el porvenir de este pueblo, porque finalmente el fuego ha arrasado unas 6.000 hectáreas del mismo.
El incendio ha sido un nuevo mazazo para esta localidad marcada por la fractura de la balsa de residuos de metales pesados de su mina en 1998, cuando la misma era explotada por Boliden -Andaluza de Piritas S.A. (Apirsa); el cierre del recinto minero en 2001 con el consecuente impacto en la socioeconomía local y, por si fuese poco, las secuelas del gran incendio de 2004, declarado en Riotinto (Huelva) y que afectó también al pueblo.
En Aznalcóllar, pues, arde sobre quemado cuando el municipio calentaba motores para la reapertura de la mina, ahora de la mano de la alianza empresarial entre la multinacional Grupo México y la andaluza Minorbis, filial de Magtel.
El propio alcalde de Aznalcóllar, Juan José Fernández, otrora minero de Boliden-Apirsa, no oculta las dimensiones de esta catástrofe.
En una visita a la zona del incendio junto con este periódico, habla directamente de «una ruina» , mientras a sus espaldas se extiende todo un paisaje de desolación cuya envergadura sólo puede ser plenamente percibida en primera persona.
Hablamos de toda una cadena de montes y valles absolutamente ennegrecidos por la acción del fuego y salpicados de vetas grises por la ceniza, entre los cuales el verde de la naturaleza ha quedado reducido a una mínima expresión.
La magnitud del incendio ha sido tal, como destaca Juan José Fernández, que el calor del fuego ha secado charcas enteras.Según explica el primer edil, que estos días ha «perdido tres kilos» bregando entre las labores de coordinación y apoyo ante la emergencia; la zona asolada por las llamas, principalmente poblada por pinos, alcornoques, encinas y eucaliptos ahora calcinados, era usada para el pasto de los ganados, la caza, la campaña de recolección del corcho o la apicultura, actividades todas ellas severamente afectadas por las llamas.
Paisajes arrasados por el fuego en Aznalcóllar Raúl Doblado«Varias fincas como las de Cañada Honda o Cañada Alta se han quemado totalmente.
Hay ganaderos que tienen hasta 200 vacas, que aquí ya no pueden comer », lamenta el alcalde señalando los campos devastados por el fuego, cuando aún se percibe claramente el olor a quemado.
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