El Bolsonaro que necesita dejar de ser Bolsonaro
Flávio Bolsonaro subió este domingo a un escenario en la playa de Copacabana para presentar su candidatura a la Presidencia de Brasil , pero una de las voces que se escucharon fue la de otro hombre. Los altavoces reprodujeron una antigua grabación de Jair Bolsonaro . El expresidente elogiaba a su hijo; su hijo escuchaba al expresidente. No hacía falta explicar mucho más. En el primer día oficial de una campaña en la que Flávio intentará demostrar que puede gobernar Brasil por sí mismo, su padre seguía allí.
Copacabana tampoco era una elección inocente. La playa más famosa de Río de Janeiro fue uno de los grandes escenarios del bolsonarismo durante los años de Jair en el poder y después de su derrota electoral. Flávio empezó allí, vestido con la camiseta amarilla de Brasil y, según su equipo, con un chaleco antibalas bajo la ropa. Prometió enfrentarse al “sistema”, cargó contra el Gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva y recuperó buena parte del vocabulario que convirtió a su padre en el dirigente de la derecha brasileña. La Folha de S.Paulo describió un acto lleno de referencias al expresidente, incluidas las habituales banderas brasileñas, estadounidenses e israelíes.
La escena contiene el dilema esencial de su candidatura. Flávio necesita ser Bolsonaro para llegar a la segunda vuelta y necesita dejar de serlo para ganarla.
No parte de cero. Su padre dejó detrás una fuerza electoral extraordinaria: Jair Bolsonaro obtuvo más de 58 millones de votos en 2022 y perdió ante Lula por menos de dos puntos porcentuales. Flávio hereda una organización política, un ecosistema digital, símbolos reconocibles y una base conservadora para la que el apellido funciona casi como una declaración ideológica. Pero hereda también el rechazo que genera. Y, sobre todo, una pregunta que no tuvo que contestar su padre: cómo ampliar el bolsonarismo después de Bolsonaro.
La carrera ya no es testimonial. Las encuestas han situado a Lula y Flávio como los dos principales nombres de la elección de octubre. Un sondeo Nexus/BTG publicado a comienzos de agosto mostraba que el hijo del expresidente había reducido sensiblemente la distancia con el actual jefe del Estado, según Reuters ; otras mediciones siguen dando ventaja a Lula. La cuestión que decidirá la campaña no parece ser si Flávio puede conservar una parte considerable del voto de su padre, sino cuánto puede crecer fuera de él .
La ausencia de Jair Bolsonaro es, paradójicamente, una de las presencias más visibles de estas elecciones. Condenado por la trama para impedir la transición de poder después de las elecciones de 2022, el expresidente no puede concurrir a las urnas. Fue él quien señaló a Flávio, su hijo mayor, como sucesor político. El Financial Times contó a finales de 2025 cómo el senador recibió la bendición paterna para asumir el liderazgo de la derecha brasileña.
Desde entonces, la campaña intenta ejecutar una operación delicada: utilizar todo lo que queda del liderazgo de Jair sin convertir a Flávio en una mera fotocopia.
El candidato lleva meses ensayando esa diferencia.
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