La igualdad en la diferencia
Volvemos al Espacio Turina para ir al encuentro de un encuentro, el que se produce entre la guitarra de Juan Antonio Suárez 'Canito' y el Tres Flamenco de Raúl Rodríguez, un instrumento mestizo de inspiración cubana, como el propio músico y antropólogo sevillano lo define.
Él fue quien lo creó junto al luthier Andrés Domínguez movido por la curiosidad y las ganas de trasladar al flamenco las estructuras rítmicas propias del Caribe.
Comenta Luis Ybarra , director de la Bienal, que los dos artistas no se conocían antes de iniciar esta aventura en forma de propuesta experimental, que fueron presentados para esta cita y que ambos convienen que el primer éxito, antes incluso de pisar las tablas, ya estaba conquistado: se han hecho amigos.
Canito y Rodríguez, hijo de la legendaria Martirio, traen 'La cuerda al aire'.
Al hacerse la oscuridad aparecen cada uno desde una punta del escenario, como imanes condenados a encontrarse.
Raúl Rodríguez a la derecha, con camisa de manga corta, vaqueros negros y el Tres Flamenco en ristre.
A la izquierda, Canito, camisa blanca, chaqueta de lentejuelas dorada y la guitarra flamenca entre los brazos.
Frente a frente, de pie, presentan sus instrumentos en sociedad.
Ambas armas comienzan a sonar en un galanteo de notas.
Se dicen cosas al oído de sus bocas, en una intimidad tan pública en la que hasta los secretos más secretos podrían pasar desapercibidos ante la hipnosis del embelesamiento musical.
Hay un momento en el que los dos artistas casi chocan las sonantas, como los dueños juntan a los perros en el parque mientras sujetan las correas.
Hay veces que aceleran la travesía del sonido, luego la pausan y ponen al espacio a orbitar en cámara lenta.
Qué es de quién.
Hay algo medieval en el toque de Rodríguez, hay algo rockero en el rasgueo de Canito.
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