Una anciana, condenada por rociar insecticida en los ojos de su vecino enfermo terminal: «Nadie te creerá porque tengo 75 años»
Las disputas entre vecinos forman parte de la convivencia cotidiana y pueden surgir por motivos tan diversos como el ruido, las obras, el uso de las zonas comunes o los límites entre viviendas.
Aunque muchas de estas diferencias se resuelven mediante el diálogo, algunas terminan enquistándose y convirtiéndose en conflictos que afectan al día a día de quienes comparten sus vidas a apenas unos metros de distancia.Eso es lo que sucedió hace unos meses entre Sally Beaney, una jubilada de 75 años , y su vecino Matthew Perry , que padece una enfermedad terminal.
Lo que comenzó como un problema por un aparcamiento acabaría convirtiéndose este pasado 2025 en toda una «obsesión» para la anciana y, más tarde, en una agresión hacia el hombre, que acabó llevándoles a ambos al Tribunal de la Corona de Southampton hace apenas unos días.La disputa entre ambos vecinos comenzó por un malentendido con un aparcamientoSegún relató Perry y recoge ahora el Daily Mail, todo empezó a raíz de un malentendido con el estacionamiento de su coche.
El hombre, que se había mudado hace 15 años a la propiedad donde residía junto a su mujer Lucy y sus dos hijos, creía que podía aparcar junto a la propiedad durante todo el tiempo que viviera en la casa.
Esto cambió durante el verano de 2025, cuando se produjo un problema por una cortadora de césped con su vecina.
A partir de entonces, comenzaron a aparecer avisos sobre estacionamiento indebido y el propio Perry, consciente de su error, comenzó a aparcar en la calle para evitar molestias.
Esto, sin embargo, no cesó los problemas de convivencia con la anciana , que empezó a bloquearle el aparcamiento dejando objetos fuera «para impedirle que estacionara su vehículo».
No fue este el único episodio violento con el que tuvo que lidiar la familia durante esos meses tras la disputa por el camino de entrada para cochces que ambas viviendas compartían.
De hecho, según contaron en el tribunal, la señora Beaney también grababa a todos desde su casa, les gritaba cuando entraban y salían y «disfrutaba haciendo la vida muy difícil a los demás» .La jubilada roció insecticida para hormigas en los ojos tras meses de «obsesión»La situación llegó a un punto de no retorno el 13 de octubre de 2025, cuando el señor Perry salía de su casa y la jubilada le roció insecticida para hormigas en los ojos .
Según contó la víctima, esta era la única salida de su propiedad y el ataque surgió de la nada.A raíz de esta agresión, el hombre tuvo que ser trasladado de urgencia al hospital.
Allí, los médicos comprobaron que tenía quemaduras químicas leves en los ojos y una lesión corneal leve y que necesitaba tomar antibióticos y analgésicos.
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