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«El cambio fue absoluto. Yo había llegado a tomar once fármacos al día»

ABC ·
«El cambio fue absoluto. Yo había llegado a tomar once fármacos al día»

En la desesperación había caído prácticamente Luis Enrique Rodríguez cuando aterrizó en la unidad del dolor de Valladolid.

Su situación fue «dramática» y «drástica» porque, siendo una persona «muy activa», a la que gustaba «mucho el deporte», de la «noche a la mañana» se vio sin poder mover las piernas ni continuar con su día a día. «No hubo nada concreto que me lo provocara», explica, sino que un domingo comenzó con un dolor en las piernas, pasó a no poder moverlas y «tras dos operaciones en la espalda» el diagnóstico fue «que no podría volver a trabajar».

Y eso que su labor profesional nada tenía que ver con un esfuerzo físico elevado, ya que estaba en un despacho. «Psicológicamente fue durísimo», apunta.

Estaba «hundido» y se le «destrozó la vida». «Había acudido a mil sitios en busca de una solución» porque, además, el dolor era también muy intenso, pero todo lo que encontraba eran propuestas que hacían «crecer las cajas de pastillas que tenía en el cajón de la mesilla, que me tenían drogado», concreta.

Hasta veinte llegó a tener en alguna ocasión, asegura.

La información sobre esta unidad llegó a través de un médico de neurocirugía que le recomendó probar suerte en este dispositivo. «Se lo comenté a mi médico de cabecera y mi sorpresa fue que no sabía ni que existía», relata. «Llegué en silla de ruedas»Tras varios años en la unidad, muy emocionado recuerda su primer día. «Llegué con muletas y en silla de ruedas y sentí alivio desde el principio», cuenta quien de inicio recibía dos sesiones a la semana. «Quien me recibió me trató con muchísima empatía, se enfocó también en el aspecto emocional», recuerda, por lo que califica su experiencia en el lugar como «extraordinaria».

Sí le sorprendió la manera de tratar su problema porque «venía de sitios» en los que solo le hablaban de «pastillas» y de dos operaciones de espalda, tras las que no era posible ninguna cirugía más. «El cambio fue total y absoluto.

Yo había llegado a tomar once fármacos al día», recuerda. «El dolor crónico sigue ahí y lo tengo siempre, pero he aprendido a convivir y sobrellevarlo», dice este paciente que hoy ha vuelto a trabajar, dejó aparcadas las muletas y está pensando en «volver a jugar al fútbol».

Luis Enrique Rodríguez está ahora muy implicado en las charlas y actividades de la unidad.

Y es que el trabajo de estos profesionales conlleva también una continuidad, algo que han conseguido hacer a través de algunos centros cívicos de la ciudad, donde continúan con ejercicios.

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5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en www.abc.es — el contenido pertenece a ABC.

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