El pueblo de Madrid que se rebela contra su alcalde por suspender las fiestas: «¡Al pilón!»
¿Puede haber una medida más impopular en un pueblo que suspender sus fiestas de verano? En Villarejo de Salvanés, los vecinos se han rebelado contra la decisión de su alcalde de dejarlos sin las actividades más esperadas por niños, jóvenes y mayores en esta época del año y las peñas, «en pie de guerra», han convocado una manifestación de protesta el próximo martes, 25 de agosto, para exigir al gobierno municipal que rectifique.
La Asociación de Vecinos se ha unido al llamamiento para reclamar unas «fiestas dignas» y pedir explicaciones al ayuntamiento.
El regidor ha justificado su decisión por la falta de un interventor y un tesorero que respalden legalmente los contratos.
De momento, las peñas se han reunido este miércoles para intentar sacar adelante las fiestas por su cuenta, junto a los bares.
Villarejo de Salvanés es un municipio de poco más de 8.000 habitantes ubicado en la comarca de Las Vegas, en la zona sureste de la Comunidad de Madrid , pegado a la A-3.
El alcalde es Jesús Díaz Raboso, que ganó las elecciones locales al frente de Contigo, una formación local que recibió la herencia de Ciudadanos, partido con el que el propio regidor ya se presentó y gobernó tras las elecciones de 2019.
Contigo tiene cinco concejales, frente a los otros cinco que tiene el PSOE, al que superó por apenas 150 votos, y los tres del PP. «Queremos comunicar a nuestros vecinos algo que jamás hubiéramos querido anunciar: las fiestas de Villarejo de Salvanés se aplazan».
Así empezaba el comunicado con el que el alcalde, a través de las redes sociales, anunciaba esta semana su decisión sobre las fiestas que debían empezar la semana que viene.
Los vecinos y la oposición municipal tienen claro que «no se aplazan», sino que se suspenden o se cancelan. «¿Cuándo vamos a celebrarlas? ¿En invierno? ¿En Navidad?» En el comunicado no se dice cuáles serían las nuevas fechas y muchos temen que la fiestas patronales en honor a la Virgen de la Victoria de Lepanto del 7 de octubre corran la misma suerte que estas populares del verano.
En el comunicado, el gobierno municipal explica que el ayuntamiento «dispone de los recursos económicos necesarios para celebrarlas».
Según la previsión municipal, las fiestas populares de verano iban a costar 234.000 euros. «El problema no es el dinero.
El problema son los plazos administrativos necesarios para poder tramitar y contratar todos los servicios que requieren unas fiestas», reconoce.
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