De Extremadura a Cataluña con la vida en una maleta: "No teníamos nada, ni siquiera una casa"
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Prudencio Exojo tenía 11 años cuando dejó Villanueva de la Serena rumbo a Barcelona. Era 1964 y su familia atravesaba una situación económica muy difícil. Para salir adelante, sus padres salieron en busca de ayuda al otro lado del país. "Nos fuimos allí a vivir de la caridad de una hermana y de un cuñado que nos acogió", recuerda ahora.
Más de seis décadas después, Exojo sigue viviendo en Barcelona. Es el presidente del Hogar Extremeño en la ciudad y este miércoles ha regresado a la región para celebrar la Diada, el Día Nacional de Cataluña , que por primera vez sale de la comunidad catalana y de la cita oficial en Madrid. Para él, que una fecha así llegue ahora hasta Extremadura ayuda a poner en valor las historias de todos aquellos que hicieron el mismo viaje décadas atrás.
"Yo creo que todos llevamos una historia dentro", resume Exojo. Historias de necesidad, de trabajo y de oportunidades encontradas lejos de casa. En su caso, la marcha llegó siendo todavía un niño. Otros se fueron con 17 o 18 años y comenzaron a encadenar jornadas de trabajo prácticamente desde que pusieron un pie en Cataluña para salir adelante.
Entre quienes han vuelto hoy a Extremadura están también Juan José Sánchez Lobato y Elisa Donaire Bellido. Él se marchó en 1974, con 18 años; ella, dos años después, con 14. Los dos acabaron en El Vendrell, en Tarragona, y allí se conocieron.
"Yo ya fui con trabajo", cuenta Juan José. Elisa, en cambio, se marchó precisamente porque quería trabajar. "Ni estudiaba ni trabajaba", recuerda. Encontró empleo nada más llegar.
Aquella Cataluña de mediados de los setenta vivía una fuerte expansión industrial y recibía a trabajadores procedentes de distintos puntos de España. Se estima que entre 1960 y 1980 alrededor de 115.000 extremeños se instalaron en municipios catalanes. Para ellos, el cambio no fue sencillo. "Fue duro porque piensas que dejas a tus amigos", cuenta Elisa. También echaron de menos "el pan y las cosas de aquí".
Con el tiempo, Cataluña dejó de ser solo el lugar al que habían emigrado. Allí formaron una familia y tuvieron dos hijos y cuatro nietos. Uno de sus hijos vive ahora en Francia y el resto de la familia permanece en Cataluña.
Su historia también habla de una integración y de una relación con la tierra de origen que hoy resulta mucho más sencilla para las nuevas generaciones. Juan José recuerda los años en los que las llamadas pasaban por centralitas y conseguir hablar con los familiares del pueblo podía convertirse en toda una odisea. "Ahora, con las redes y todo", dice, "es más fácil".
Prudencio tardó años en regresar a Villanueva de la Serena. "No teníamos nada, no teníamos casa, no teníamos familiares", explica. Durante más de una década apenas volvió a su pueblo. Fue su mujer quien se puso a buscar a sus antiguos amigos hasta localizar a varios de ellos. "Me hizo quizás uno de los mejores regalos que me han podido hacer en mi vida", recuerda.
Desde entonces, regresó con frecuencia.
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