Queso, tierra y tradición
Zamora se prepara para su gran feria internacional del queso.
Aquí, cuando se trata de queso, no hace falta demasiada ceremonia.
Basta con abrir una puerta, cortar una cuña y disfrutarla.
Es nuestro Fromago cotidiano.Más de tres kilómetros de puestos al aire libre y cerca de 400 expositores convierten a Zamora el próximo fin de semana en un gigantesco escaparate de sabores, historias y personas que saben que detrás de un buen queso hay mucho más que leche, sal y tiempo.
Hay territorio, oficio, animales, pastos, madrugones, manos cuarteadas y una forma de entender la vida que no se resume en un envasado.Fromago pone a Zamora en el mapa internacional.
Sin complejos; tenemos la mala costumbre de esperar a que alguien de fuera nos explique lo que tenemos dentro, como si necesitáramos que llegue un visitante para decirnos que vivimos en una tierra extraordinaria.
Y sí.
Lo es.Fromago no se limita a reunir queserías como si no hubiese un mañana.
Convierte el queso en la lengua universal de decenas de países, de todos los continentes.
Descendiendo a lo local, reúne, confirma parte importante de la identidad de Zamora y de Castilla y León, que tienen en el campo, la ganadería y la transformación agroalimentaria su motor de futuro.
Somos campo, y cada puesto es una pregunta sobre lo que queremos hacer con todo lo que somos capaces de producir.Aunque los urbanitas del siglo XXI no hayan visto una vaca o una oveja en su vida, el queso no nace en una vitrina.
Antes de llegar a la boca pasa por una explotación ganadera, un rebaño, un pasto, una quesería; por una elaboración que exige conocimiento, ciencia, paciencia, y por una cadena de comercialización que debería permitir que el valor del trabajo se quede, en lo posible, en el territorio.Fromago es una oportunidad para que el visitante no se marche solo con un queso bajo el brazo, sino con la certeza de haber descubierto una tierra mágica.
Para que detrás de una degustación encuentre un paisaje y detrás de una compra adivine un oficio.
Para que detrás de cada producto sepa que el medio rural no es un decorado de fin de semana, sino un espacio donde se trabaja, se emprende, se vive y se intenta construir futuro.Quien llega a la ciudad atraído por una feria pasea por el casco histórico, puede entrar en una iglesia románica, contemplar el Duero, descubrir una bodega de Toro, sentarse a comer en un restaurante.
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