El pueblo que aprendió a mirar al cielo y a su laguna
Falta poco para que el cielo de El Hito vuelva a llenarse de grullas.
Primero llegará su trompeteo desde la distancia.
Después aparecerán sobre los campos de cereal las primeras siluetas formando una «V», que les permite ahorrar energía durante el vuelo.
Y, al caer la tarde, miles de aves descenderán sobre la laguna para pasar la noche.
En los años más lluviosos, pueden llegar a concentrarse alrededor de 10.000 ejemplares en el que es ya uno de los principales enclaves de invernada y paso migratorio de la grulla común en España y el mayor dormidero de esta especie en la provincia de Cuenca.Pero aquí las grullas no son solamente un espectáculo de la naturaleza.
Son también una posibilidad. «La llegada de las grullas cada año, para el mes de octubre o noviembre, con las primeras lluvias siempre es una celebración», explica Yolanda Rozalén, alcaldesa de El Hito desde 2019 y la primera mujer en ocupar este cargo en la historia del municipio.Ella también sabe lo que significa regresar.
Sus padres y sus abuelos eran de El Hito, pero, como tantas familias durante el éxodo rural, emigraron y ella nació en Valencia pero acabó regresando sus raíces para ejercer como maestra.
También desarrolló su trayectoria profesional en el ámbito educativo de Castilla-La Mancha, donde llegó a trabajar como directora provincial de Educación, Cultura y Deporte.Ahora, desde el Ayuntamiento, trabaja para que volver a un pueblo pequeño no sea solamente una cuestión sentimental, sino también una opción de futuro.Una laguna que siempre estuvo ahí«Cuenta la gente mayor del pueblo que la laguna siempre ha estado aquí», recuerda Rozalén.
Existen, además, referencias históricas a su utilización para la caza durante los siglos XVII y XVIII, cuando miembros de la realeza acudían a la zona para practicarla.
Sin embargo, durante décadas, la laguna permaneció en un segundo plano.El Hito vivía principalmente de la agricultura y la naturaleza formaba parte del paisaje cotidiano, pero sin convertirse en un verdadero recurso para el municipio. «No voy a decir que el pueblo haya vivido de espaldas a la laguna, pero sí que es verdad que nunca ha tenido un aprovechamiento de la misma», señala la alcaldesa.
La pregunta, por tanto, es inevitable: ¿cómo se ha tardado tanto en descubrir el valor de algo que siempre estuvo ahí? «La laguna es endorreica, además fluctúa, no siempre se encuentra en el mismo estado, es muy especial por la cantidad de sal que encontramos y, sobre todo, porque en ella podemos encontrar especies que solo y exclusivamente están aquí», explica Rozalén.Y es que, la Laguna de El Hito es un humedal endorreico, salino y estacional.
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