Trump recupera la doctrina del "patio trasero" y mueve millones en ayuda militar hacia América Latina
Donald Trump está modificando el mapa de prioridades militares de Estados Unidos. Su Administración ha decidido retirar 52 millones de dólares de ayuda destinada hasta ahora a países de Europa y Oriente Próximo para dirigirlos hacia América Latina , una reasignación relativamente modesta en volumen pero significativa por el mensaje político que transmite. Panamá, Perú, Ecuador y Colombia serán algunos de los principales beneficiarios de una estrategia con la que Washington pretende reforzar su influencia en el hemisferio occidental.
El dinero procederá de partidas inicialmente previstas para países como Eslovaquia, Macedonia del Norte, Túnez e Irak , aunque ninguno de ellos perderá completamente la cooperación estadounidense. Según la información adelantada por Associated Press , la Casa Blanca justifica el movimiento por la necesidad de combatir el narcotráfico, controlar los flujos migratorios y reforzar la seguridad regional. Sin embargo, detrás de esas prioridades aparece también otro objetivo recurrente en los documentos estratégicos de Washington: limitar el creciente peso de China en América Latina .
La decisión encaja con un cambio de orientación que la Administración Trump lleva meses dejando por escrito. El Comando Sur de Estados Unidos (SOUTHCOM) , responsable militar de América Central, América del Sur y el Caribe, sostiene en su documento estratégico de 2026 que Washington “ya no cederá acceso o influencia” sobre enclaves considerados fundamentales para su seguridad. Entre ellos destaca expresamente el Canal de Panamá , convertido de nuevo en una cuestión prioritaria para la política exterior estadounidense.
Panamá explica buena parte del giro. Para Washington, el canal no es solamente una infraestructura comercial. Estados Unidos considera estratégico garantizar su acceso y funcionamiento , y SOUTHCOM advierte de que las inversiones de empresas chinas en puertos, telecomunicaciones y otras infraestructuras regionales pueden generar dependencias económicas y, en determinados casos, capacidades de uso dual que afecten a la seguridad estadounidense.
La preocupación no se limita al canal. El Comando Sur sostiene que empresas o instituciones chinas tenían a finales de 2025 presencia o buscaban acceso a al menos doce instalaciones espaciales en América del Sur y el Caribe , unas infraestructuras que Washington teme que puedan utilizarse para obtener información sobre satélites o movimientos militares estadounidenses. Es la lectura del Pentágono, cuestionada habitualmente por Pekín, que presenta buena parte de su expansión regional en términos comerciales y de inversión.
La dimensión económica ayuda a comprender el interés chino. América Latina concentra alrededor del 20% de las reservas mundiales de petróleo, una cuarta parte de los metales estratégicos y cerca de un tercio de los recursos de agua dulce renovable , según estimaciones manejadas por SOUTHCOM .
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