La vendimia que devuelve a la Ribera del Duero sus viejos rituales
En septiembre, la Ribera del Duero cambia de ritmo.
Las viñas llegan al momento de la cosecha y, durante unas semanas, el paisaje se llena de actividad.
Los racimos alcanzan su punto de recogida, las cepas dejan atrás meses de cuidados y comienza una de las etapas más importantes del calendario vitivinícola.
Es tiempo de vendimia.
Y también de recuperar algunos de los gestos que durante generaciones han acompañado al vino.En este momento del año, Bodegas Cepa 21 vuelve a abrir sus puertas para acercar ese proceso a quienes quieran conocerlo desde dentro.
La bodega, situada en Castrillo de Duero, en Valladolid, recupera su tradicional Taller de Vendimia, una experiencia que permite participar en la recogida manual de la uva, conocer el proceso de selección de los racimos y descubrir parte del trabajo que hay detrás de una cosecha.
La jornada incluye, además, el tradicional pisado de la uva y termina con una cata de vinos acompañada de productos locales.La propuesta forma parte de una programación especial para estas semanas de otoño que se completa con otras dos experiencias enoturísticas.
Una de ellas lleva el nombre de Picnic entre Viñas y plantea un recorrido por el paisaje y las instalaciones de la bodega que termina al aire libre.
La otra, Maridaje Tinto Fino Especial Viticultura, pone el foco en la manera de trabajar el viñedo y en los principios de viticultura regenerativa que aplica Cepa 21.La vendimia, desde la cepaVendimiar parece sencillo cuando se mira desde fuera, recoger los racimos y llevarlos a la bodega.
Pero detrás de ese gesto hay meses de trabajo y una decisión que condicionará todo lo que venga después: cuándo es el momento adecuado para recoger la uva.
Ese es uno de los aspectos que busca mostrar el Taller de Vendimia.
La actividad comienza en el propio viñedo, donde los participantes conocen el proceso de recogida manual y la selección de los racimos acompañados por el equipo de la bodega.
La intención es acercarse a una tarea que, aunque forma parte de una tradición antigua, exige precisión y conocimiento del terreno.La experiencia permite también recuperar una imagen asociada durante generaciones a la cultura del vino: el pisado tradicional de la uva.
Una práctica que hoy puede parecer alejada de los procesos modernos de elaboración, pero que conserva una fuerte relación con la memoria de la vendimia y con la forma en la que históricamente se ha trabajado el fruto.
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