El Betis transforma la rabia en unión
Lo decía Héctor Bellerín al término del Betis - Barcelona: «Toda esta rabia y energía, sensación de injusticia, la debemos utilizar para seguir construyendo y unir al vestuario para los próximos partidos.
Contra todo y contra todos, como se dice muchas veces .
Unirnos en el vestuario y con la grada , que ha reconocido el buen trabajo y fútbol del equipo porque a veces no depende de nosotros, sino que hay factores externos.
A seguir remando».
El mensaje es una oportunidad en la derrota.
Un punto de inflexión.
Si el Betis venía a gran ritmo, el escollo arbitral contra el Barcelona no le hace dudar sino reafirmarse.
Un elemento ajeno que no cumplió su papel pero que el ánimo quede intacto, honor en la derrota y orgullo de su afición.
Es algo que se vio durante los más de 90 minutos que estuvo el equipo sobre el campo, con el ánimo indiscutible de una grada que sabe de esto y que leyó lo que estaba ocurriendo.
Con diez saltó al campo la afición para ser el undécimo futbolista y acompañar a los suyos.
Esto es lo que se demandaba desde hace mucho tiempo, la sincronía entre el equipo y sus seguidores y es un paso adelante colectivo que ha hecho que el Betis sea intratable hasta la visita del Barcelona en casa en este curso y que pretenda seguir siéndolo ante el Feyenoord y llenarse de ambición para los siguientes compromisos en Vigo, Navalcarnero y con el Málaga de regreso en la Cartuja.Contra el Oporto ya se vio de principio a fin, con un ambiente incluso elogiado por los aficionados visitantes.
No se quedaron las gargantas en el himno, sino que acompañaron en la secuencia del duelo, remontada incluida.
Contra el Barcelona fue similar, con un ánimo incombustible.
Eso lo agradece el equipo, que aplaude a los suyos, que levanta los brazos para que les sigan y que al acabar los encuentros se acerca para compartir la felicidad.
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