De la rebelión de las masas a la deserción de las élites
La mejor reflexión acerca de los resultados del Informe PISA se la he leído a Víctor J.
Vázquez, profesor de Derecho Constitucional en la Hispalense.
El profesor Vázquez publicó un artículo titulado «El ocaso del capital cultural» donde afirmó: «El reciente informe PISA, que cifra un descenso mayor en los resultados de los alumnos de renta alta, nos sugiere no sólo que la riqueza necesita cada vez menos legitimarse mediante el saber, sino que el propio saber, como capital cultural, ha perdido su productividad económica.
Una sociedad económicamente más desigual, donde el acceso a la propiedad depende de la herencia, se está manifestando, sin embargo, culturalmente homogénea en su decadencia […] Es difícil, en este contexto, hacer apología del conocimiento con el argumento de que de éste depende nuestra suerte individual en el capitalismo de la inteligencia artificial» (Diario de Sevilla, 14.09.2026).El fracaso de nuestra educación no sólo refleja la ignorancia e incompetencia del educando o la indigencia pedagógica del estado central y las comunidades autónomas, sino la indiferencia de las familias, el desamparo de los profesores y la preeminencia de las ideologías sobre los conocimientos; pero, por encima de todo, el ínfimo lugar que ocupa el docente en la jerarquía de la consideración profesional en la era del capitalismo de la IA, como lo clavó el profesor Vázquez. ¿Cuántas personas pensarán que aprender y estudiar ya no sirve de nada porque la IA ha venido para exonerarnos de semejantes esfuerzos?Si ya es grave que el conocimiento haya dejado de estimular a las clases medias y populares como medio para prosperar y ascender en la movilidad social; más terrible me parece que las clases altas pierdan la conciencia y el conocimiento sobre la valía de unos patrimonios materiales que muchas veces son artísticos, monumentales, archivísticos y bibliográficos, pues las ruinas, ventas, despilfarros, demoliciones, abandonos, destrucciones y desmembramientos conllevan pérdidas irreparables, aunque se trate de propiedades privadas mantenidas durante siglos dentro de una misma familia.
El lúcido ensayo de Rafael Atienza —'Heredar el mérito' (Pre-Textos)— nos permite ponderar el fenómeno a través de la historia de la aristocracia española.Los resultados del Informe PISA son terroríficos, pero apenas representan la punta del «iceberg», ya que a la ausencia de una genuina rebelión de las masas tenemos que sumar una desoladora deserción de las élites.
Una población de analfabetos funcionales e ignorantes no sólo nos condenará a carecer de figuras ejemplares, sino de las herramientas gnoseológicas para reconocerlos.
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