Lo que un niño salvaje nos enseñó sobre la humanidad
Hay historias que no envejecen porque siguen haciendo la misma pregunta con otro decorado.
La de Victor de Aveyron –el llamado 'niño salvaje' hallado en Francia en 1800– es una de ellas.
Durante dos siglos se la ha leído como caso médico, parábola filosófica, mito pedagógico y, últimamente, hasta como un extraño anticipo de nuestros debates sobre aislamiento social, lenguaje e inteligencia artificial.
El libro que mejor la cuenta sigue siendo El experimento prohibido , de Roger Shattuck, un crítico literario que tuvo la rara inteligencia de comprender que esta no era solo una historia científica: era una historia sobre nosotros.
Ahora, el libro, originalmente publicado en 1980, ha sido editado por primera vez en castellano gracias a la editorial Gatopardo.Shattuck usa la expresión 'el experimento prohibido' para nombrar algo que la filosofía y la ciencia soñaron muchas veces, pero que ningún comité de ética quizá aceptaría hoy: observar qué ocurre con un ser humano privado de lenguaje, cultura y trato social desde la infancia, con la esperanza de descubrir qué hay en nosotros de natural y qué de aprendido.
Dicho de otro modo: qué queda del yo cuando desaparece la humanidad compartida.Este grabado, de autor desconocido, ilustró la cubierta de 'De l'éducation d'un homme sauvage', obra publicada en París en 1801 por el propio Jean Itard, el médico que educó a Victor.
De ahí que se lo considere su retrato más 'fiel'.
Este grabado, de autor desconocido, ilustró la cubierta de 'De l'éducation d'un homme sauvage', obra publicada en París en 1801 por el propio Jean Itard, el médico que educó a Victor.
De ahí que se lo considere su retrato más 'fiel'.La historia real empieza en el sur de Francia, en torno a Saint-Sernin-sur-Rance.
Hacía años que circulaban noticias de un niño visto entre bosques y matorrales.
Finalmente, en enero de 1800, el muchacho fue capturado y entró en el circuito administrativo, médico y científico de la Francia posrevolucionaria.
Las descripciones de la época lo presentaban como un ser que no hablaba, apenas reaccionaba a la vida social y comía de forma rudimentaria. «Tenía forma corporal humana y caminaba erguido –escribe Shattuck–.
Todo lo demás sugería un animal.
No mostraba ningún pudor ni tampoco conciencia de sí mismo como persona humana emparentada con quienes lo habían capturado.
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en www.abc.es — el contenido pertenece a ABC.