"No somos conscientes de todo lo que China puede hacer con nuestros datos, hasta con cómo jugamos a videojuegos"
Para Samantha Hoffman , analista de Earendel Associates , los datos no son solo una cuestión de privacidad: son una pieza de poder. Hoffman lleva años estudiando cómo el Partido Comunista Chino convierte la tecnología, los datos y las infraestructuras digitales en herramientas de seguridad e influencia, dentro y fuera de China.
Su trabajo ha ayudado a cambiar la forma en que Occidente —ha testificado en comités de inteligencia del Congreso de Estados Unidos , el Parlamento británico y el Europeo— mira una pregunta cada vez más incómoda: qué ocurre cuando los datos que generamos para vivir, trabajar o divertirnos pueden acabar teniendo también un valor estratégico. Desde los videojuegos y los datos de salud hasta las infraestructuras críticas, Hoffman advierte de que información aparentemente inocua puede revelar vulnerabilidades mucho más profundas de lo que imaginamos. El Confidencial la entrevista durante una breve visita a Madrid, durante la que va a compartir esos conocimientos con diversas empresas españolas.
PREGUNTA. Esta semana se ha publicado cómo 'agentes maliciosos' ( así los llamó Anthropic ), incluida China, han intentado usar su IA para diseñar y desarrollar armas físicas y biológicas, o para apoyar la recopilación de datos de inteligencia. ¿Cómo evalúas este panorama en el que entramos, en que tecnologías como la Inteligencia Artificial tienen un 'doble uso', potencial civil y militar, y la sensación de 'fin del mundo' que quizá sentimos que nos rodea?
RESPUESTA. Creo que lo desafortunado de las tecnologías emergentes es que todas son, inherentemente, de doble uso. Y con esto no quiero decir solo que todo pueda usarse para bien o para mal, sino que potencialmente las mismas aplicaciones que originalmente son para uso civil y normal pueden cambiar en cualquier momento. O ni siquiera cambiar, sino servir constantemente a objetivos relacionados con el concepto, muy abierto según qué país, de "seguridad nacional".
Creo que la IA es un gran ejemplo, pero tenemos que pensar más allá: cualquier tecnología que recopile y procese datos puede ser utilizada para acceder y emplear la información para socavar intereses de un 'adversario'. Por ejemplo, una cámara de vigilancia. ¿Algo un poco menos obvio? Tecnología para 'ciudades inteligentes' que ayuda a prestar servicios públicos. El problema es que no se pueden activar o desactivar esas funciones, porque los datos por sí solos —que son el futuro de todas estas tecnologías— pueden procesarse de muchas maneras diferentes, y solo depende de la intención del usuario final que tiene acceso a esos datos. Del mismo modo, muchas tecnologías de la información modernas pueden manipularse y usarse para contaminar el espacio informativo. Sin duda, la IA es una de esas tecnologías.
P. ¿Estamos siendo demasiado paranoicos, o no lo suficientemente paranoicos?
R. Me inclino por el no; no somos lo suficientemente paranoicos. Desafortunadamente, el problema es que muchas de estas tecnologías ya se han implementado de múltiples maneras, por lo que es muy difícil dar marcha atrás.
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