El nuevo libro de Enrique Sánchez Lubián rescata de los archivos la «memoria» de los toledanos que el franquismo sepultó
Sacar del olvido historias que la oficialidad del régimen franquista se encargó de que no pasarán a la posteridad.
Ese es el objetivo de 'Crónicas del después de una guerra.
Toledo: memoria y libertad' , el último libro del periodista y escritor Enrique Sánchez Lubián (Alcázar de San Juan, Ciudad Real, 1956).Tras rastrear el Toledo de la II República o poner rostro a los presos políticos del régimen franquista que construyeron la Academia de Infantería de Toledo, este autor desempolva ahora lo que ocurrió a partir de 1939 en la vida de muchas personas de la provincia que en esa época tuvieron cierta relevancia y que, arrollados por los acontecimientos, han sido silenciados por la historia.«En 2025 tuve la oportunidad de publicar una serie de crónicas en un medio local --elDiario.es Castilla-La Mancha-- sobre la represión en Toledo en aquel primer franquismo.
Pensé que se podían compilar en un libro y las he completado hasta 20 para darle una mayor dimensión al trabajo», explica en conversación con Europa Press.A raíz de esos numerosos archivos en los que lleva años buceando, Sánchez Lubián ha fraguado contactos con familiares de algunos de los protagonistas de las crónicas que recoge en un último volumen, como los de Luis García-Galiano Rodríguez , militante de Izquierda Republicana --el partido de Manuel Azaña-- y concejal del Ayuntamiento de Toledo.
Tras la caída de la República se vio obligado a exiliarse al México de L ázaro Cárdenas .
Allí montó una fábrica de mazapanes, que siguen regentando sus descendientes.Los protagonistas de esos relatos, que ahora publica Toletum Revolutum, están conectados por un hilo invisible: todos han sufrido la «represión ejercida por el franquismo» en sus diferentes modalidades, ya fuera cárcel, exilio o muerte.«Cuando el 1 de abril del 39 se firmó el último parte de guerra, diciendo que había terminado, en realidad sólo terminó para una parte.
Es cierto que finalizó desde el punto de vista militar, pero desde el punto de vista social, los perdedores de la contienda siguieron sufriendo las represalias y algunos de ellos no pudieron volver más», asegura.Es el caso, tal y como recoge Lubián, de Luisa García Solano, la 'Miss Toledo' de 1936, que terminó sus días fuera de su lugar de cuna, tras haber pasado varios años en las cárceles en el País Vasco, o de Guillermo Perezagua , tío abuelo de la actual ministra de Educación, Milagros Tolón .
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