Todo empezó en un concierto de Björk: el triunfo de la horchata artesanal
Sus amigos les dijeron que no iba a funcionar.
Que de noche, cubata y cervezas, pero ese 30 de mayo de 2003, Andoni, Yolanda, Nerea y Antón se empeñaron en plantar un carrito de horchata en la Ciudad de las Artes y las Ciencias de Valencia, a las puertas del concierto de Björk .
Fue un éxito contra todo pronóstico, y constataron que la horchata apetece en cualquier momento.
La gran revelación llegaría, sin embargo, en los meses siguientes, cuando uno de cada dos ancianos que se acercaban a aquel carrito exclamaba: “¡Si esto es como se ha vendido horchata toda la vida, homme! ¡Felicitats !”.
A la enésima vez, el grupo de noveles horchateros acudió a la hemeroteca de la Universidad de Valencia.
“Nos dimos cuenta de que estábamos recuperando la forma más antigua de vender horchata”, recuerdan hoy, en la sede de Món Orxata, Andoni Monforte y Yolanda Morán (ambos de 53 años y de Valencia), para quienes la chufa y su bebida se han convertido en una obsesión.
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