Parece una ciudad de piedra de otro planeta, pero está en Málaga: un laberinto natural creado bajo un antiguo mar
Existen algunos paisajes que por su esplendor y su dimensión cuesta creer que sean reales, y este es uno de ellos.
Se encuentra a poco más de 40 kilómetros de Málaga capital, y no tiene nada que envidiar a cualquier fondo o decorado de una película de ciencia ficción.
Se trata de El Torcal de Antequera, un bosque de roca, con torres calcáreas apiladas unas sobre otras.
Un lugar cuyo origen es extraordinario, al igual que su apariencia.Hace más de 150 millones de años este lugar no tenía nada que ver con cómo está ahora.
Toda esta zona estuvo cubierta por aguas marinas poco profundas durante el período Jurásico, y en su fondo se fueron depositando durante millones de años los restos de organismos marinos que, con el paso del tiempo, se compactaron hasta formar bancos de roca caliza.
Años más tarde, los movimientos tectónicos que levantaron las cordilleras Béticas empujaron ese antiguo lecho marino hacia arriba, sacándolo a la superficie.
La erosión del aguaSin embargo, eso no fue todo lo que pasó para conseguir este paisaje de roca natural de gran magnitud.
A partir de ahí, la lluvia ha ido disolviendo la caliza durante millones de años a través de grietas y fracturas naturales.
El agua ha ido moldeando y esculpiendo el paisaje hasta lo que se ve hoy día.
Se trata de uno de los pocos ejemplos de paisaje kárstico mejor conservados de toda Europa, un laberinto natural perfecto para pasar un día en familia recorriendo sin prisa este enclave natural.En cuanto al nombre, la palabra «torcal» procede de «torca», un término que usan los geógrafos para describir las depresiones circulares que se forman en los terrenos calizos por disolución de la roca.
La distinta erosión de este monumento natural ha provocado que unas capas de caliza se disuelvan más rápido que otras dependiendo de la dureza de la roca.
Generando que algunas de ellas se vayan tallando de forma escalonada y en otras se compacte provocando torres de rocas.Pastores y campesinos que durante todo este tiempo han ido pasando por el El Torcal han ido bautizando cada roca que veían con una apariencia singular, y esos nombres todavía se utilizan hoy día.
El Tornillo, se trata de la formación más fotografiada del parque, con un perfil de roca gigante.
O el Dado, un bloque cúbico que llama la atención por su tamaño y forma.
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