Los nuevos kilómetros de la eterna Autovía del Duero: un avance cargado de «incertidumbre»
Tres décadas han pasado desde que despegaron los primeros proyectos de la autovía A-11.
Una infraestructura largamente reclamada por municipios y vecinos de la zona como fórmula para conseguir descongestionar una N-122 cargada de vehículos pesados y que acumula accidentes y víctimas mortales.
Solo en lo que va de año ya han perdido la vida seis personas sobre este asfalto -en todo 2025 fueron cinco- de este trazado.
En cuatro de los cinco accidentes registrados estaban implicados camiones.
La anhelada Autovía del Duero encara este mes de agosto, según las últimas previsiones del Ministerio de Transportes, una de sus fases cruciales al abrir, de manera parcial -no serán todos los kilómetros ni para todos los vehículos-, el tramo más polémico, el que atraviesa los viñedos de la Ribera.
Desde el inicio -allá por los años 90 del pasado siglo- ha sido ese recorrido el que más se ha atragantado por la oposición de las bodegas y alguno de los municipios afectados.
Pasaron años de estudios, propuestas alternativas y conflictos hasta llegar a una solución definitiva, que llevó el trazado a la margen derecha del río.El planteamiento inicial es que la próxima semana - se habló del 24 de agosto-, sea cuando finalmente arranquen 31 nuevos kilómetros -26 en sentido Peñafiel, según la última propuesta- de los 34 que completan el tramo entre Tudela de Duero y Quintanilla de Arriba, en la provincia de Valladolid.
Si bien aún no hay comunicación oficial ni las instituciones han recibido invitación para un acto que estaba previsto primero para finales del pasado año y, más tarde, en la primavera de este 2026 y el 27 de julio.
Por el momento, la doble calzada no alcanzará todo el trayecto hasta que se complete el viaducto sobre el río Duero -la previsión del Ministerio de Transportes es que esté concluido en unos cinco o seis meses-.
Una solución que los alcaldes del entorno ven como un avance, pero que también afrontan con «incertidumbre».Hasta que se culmine la construcción del puente que queda pendiente, el tráfico se desviará tras esos 31 kilómetros por carreteras sencundarias: la VP-3001 a la altura de San Bernardo y VA-101, en la travesía de Pesquera de Duero, para después volver a conectar con la N-122 cerca de Peñafiel.
Obras de construcción del viaducto sobre el río Duero Ministerio de TransportesEs precisamente ese desvío el que genera inquietud en la zona porque el nuevo volumen de tráfico que deba asumir esas vías afecte a la seguridad vial.
Los regidores de los municipios afectados no tenían este miércoles la confirmación oficial de la nueva apertura y reclaman la puesta en marcha total del tramo «cuanto antes».
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