El ballenero vasco que nunca regresó a casa
Había que ser un tipo recio o, cuando menos, correoso como el cuero viejo para enrolarse en un barco ballenero en el siglo XVI.
Los vascos de uno y otro lado de los Pirineos fueron los amos del negocio entre 1540 y 1600, los pioneros en lanzarse a la aventura trasatlántica hacia las ensenadas árticas de Groenlandia y más allá, hasta Terranova, en busca de la ballena franca y de la polar, una especie descubierta entonces de la que podía extraerse una cantidad aún mayor de grasa.
La travesía desde el País Vasco hasta las costas de Canadá solía prolongarse unos dos meses y en condiciones poco placenteras.
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