Gonzalo Bernardos, economista, tajante con los préstamos para las vacaciones: «Los jóvenes de los 80 y 90 sabíamos que en la familia había economía de guerra»
Hay diversos factores que están redefiniendo el verano de los españoles en los últimos años.
El hecho de escapar de las masificaciones por buscar otras experiencias más tranquilas a modo de escapadas está ganando peso.
Agosto, mes tradicionalmente de muchas vacaciones, continúa perdiendo fuerza, con los altos precios como uno de los motivos que lo explican.Otra tendencia existente es la de aquellas personas que piden un préstamo para poder viajar durante las vacaciones de verano .
Sus ingresos no siempre alcanzan para pagar el destino que desean y tampoco pueden asumir el precio del alojamiento, los vuelos, las comidas y otros gastos del viaje.Es, sin duda, un problema , puesto que se coloca por encima el deseo de viajar sobre el dinero disponible .
De este modo, disfrutan del viaje durante unos días, pero después deben seguir pagando durante meses.Para aquellos que se niegan a renunciar a sus vacaciones estivales aunque no tengan dinero suficiente, el economista Gonzalo Bernardos lanzó una advertencia en 'Más vale tarde', en 'La Sexta'.Una conclusión claraGonzalo Bernardos no lo dudó un segundo. « Que se quede sin vacaciones », señaló en televisión cuando se le preguntó qué hacer en caso de no disponer de ese dinero.«Un préstamo se toma para un aspecto esencial, porque tienes un agujero que no puedes sufragar de otra manera», añade.
Por ejemplo, «para comprar un frigorífico que se ha estropeado» o para cubrir un gasto muy importante que no se puede pagar de otra manera. «Pero no por gusto».Bernardos también recuerda que hay personas que ganan bien, pero no llegan a final de mes porque no se privan de algunos lujos en el día a día. « Si quieres gastar más de lo que ingresas, no tienes más remedio que trabajar más », sentencia.«Si eso no es posible, hay que gastar menos», de modo que rechaza que haya que pedir un préstamo para viajar, dado que eso puede aumentar las dificultades económicas en el medio plazo.«Un préstamo se toma para un aspecto esencial, pero no por gusto»El economista y profesor de economía aprovechó para poner un ejemplo muy ilustrativo. «Los jóvenes de los años 80 y 90 somos conscientes de que en muchas de nuestras familias había economía de guerra y que los restaurantes y vacaciones no las conocíamos, solo conocíamos el pueblo al que íbamos de vacaciones .
La familia, en lugar de gastar más, gastaba menos, porque los precios eran más bajos».
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