Baleares se rebela contra el plan de Sánchez de invertir 1.030 millones en sus aeropuertos
Más de mil millones de euros para los aeropuertos de Baleares y, lejos de ser recibidos como una buena noticia, una tormenta política y social.
La aprobación por el Gobierno de Pedro Sánchez del nuevo Documento de Regulación Aeroportuaria (DORA III) para el periodo 2027-2031 ha reabierto en las Islas un debate que va mucho más allá de la modernización de unas infraestructuras sometidas cada verano a una enorme presión: hasta dónde pueden seguir creciendo los aeropuertos de un archipiélago que lleva años discutiendo sobre los límites del turismo.El Consejo de Ministros aprobó el pasado 15 de septiembre el DORA III, el documento que marcará la planificación de la red de Aena durante los próximos cinco años.
El plan establece para el conjunto de España cerca de 10.000 millones de euros de inversión regulada y define las condiciones de funcionamiento y desarrollo de las infraestructuras aeroportuarias hasta 2031.En Baleares, las cifras son especialmente significativas.
Los cuatro aeropuertos gestionados por Aena recibirán alrededor de 1.030 millones de euros entre 2027 y 2031.
Palma absorberá 621,6 millones; Ibiza, 229,7 millones; Menorca, 170,7 millones, y Son Bonet otros 7,9 millones.Las cantidades representan un salto considerable respecto al anterior periodo inversor.
Pero el problema en las Islas no es tanto cuánto se invierte como para qué se invierte y qué capacidad futura permitirán esas actuaciones.Ese es precisamente el origen del choque.
Una parte importante del arco político balear y los colectivos contrarios al crecimiento turístico temen que detrás de la modernización, adecuación y ampliación de las terminales se encuentre una estrategia destinada a permitir una mayor operatividad y, con ella, un nuevo incremento del número de pasajeros que pueden asumir las Islas.El DORA III maneja unas previsiones que sitúan el tráfico conjunto de los aeropuertos baleares cerca de los 50 millones de pasajeros en 2031.
Sólo Palma alcanzaría alrededor de 35,7 millones.Una cifra que «espanta»La presidenta del Govern, Marga Prohens, ha convertido esa previsión en uno de sus principales argumentos contra la estrategia de Aena. «Esta cifra espanta», aseguró tras conocerse el documento, al tiempo que reclamaba que Baleares pueda participar en las decisiones sobre unas infraestructuras que considera determinantes para el modelo económico, territorial y demográfico del archipiélago.El Govern sostiene que las inversiones necesarias para mejorar la seguridad, la calidad de los servicios y las instalaciones aeroportuarias no deben traducirse en un aumento de capacidad.
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