La IA y los algoritmos que deciden qué vemos y consumimos
Abrimos Spotify, Netflix o TikTok y, en cuestión de segundos, una pantalla ya nos dice qué escuchar, qué ver o qué leer a continuación.
Pocas veces nos preguntamos quién decide realmente esa lista.
La respuesta, cada vez con más frecuencia, es un sistema de recomendación entrenado para maximizar el tiempo que pasamos frente a la pantalla, no para ampliar nuestro horizonte cultural.
Ese matiz, aparentemente pequeño, tiene consecuencias enormes sobre qué artistas, libros o películas llegan a existir para el público masivo.
La pregunta ya no es solo qué consumimos, sino quién decidió previamente que eso era lo único que merecía aparecer ante nuestros ojos.
El algoritmo como nuevo curador cultural Durante décadas, la función de recomendar cultura recayó en críticos, libreros o programadores de radio, personas con criterio propio y responsabilidad pública sobre sus elecciones.
Hoy esa función la ejerce, en buena medida, un sistema automatizado que analiza clics, tiempo de visualización y patrones de abandono para decidir qué mostrar a continuación.
La socióloga Gemma Sued describe estos sistemas como ensamblajes sociotécnicos, no como herramientas neutrales, precisamente porque cada decisión que toman refleja intereses comerciales concretos.
Los propios investigadores del área hablan de los algoritmos como gatekeepers, guardianes de la información con un impacto directo sobre qué contenidos llegan a un público amplio y cuáles quedan condenados a la invisibilidad.
Esta misma lógica de personalización, entrenada para predecir qué es lo que mantendrá al usuario en la web, no se limita al ámbito de la cultura.
Las plataformas informativas, como la página web de Polskie Sloty, donde los expertos redactan y publican reseñas detalladas sobre sitios web de juegos en línea, también utilizan sistemas de recomendación.
Esto permite ofrecer contenido adaptado al historial de navegación de cada visitante.
El paralelismo no es casual, porque el objetivo técnico detrás de ambos sistemas es idéntico, maximizar el tiempo de permanencia, aunque las consecuencias culturales de aplicarlo a la música o el cine sean mucho más profundas.
De Spotify a TikTok: la lógica del descubrimiento automatizado En estudio de Orange, en colaboración con sociólogos franceses, analizó más de 17 millones de reproducciones en plataformas de streaming de audio y descubrió un dato sorprendente: el 90% de las reproducciones correspondían al 10% de los artistas más populares disponibles.
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en www.elplural.com — el contenido pertenece a El Plural.