De Blatter a Infantino: por qué Estados Unidos se ha convertido en el policía judicial del fútbol mundial
Hay una imagen que se repite en la historia reciente de FIFA : la sede está en Zúrich, el conflicto estalla en Europa y, cuando aparecen las sospechas sobre dinero, contratos y derechos comerciales, Estados Unidos acaba entrando en escena .
En 2015 sucedió con el mayor terremoto institucional que ha sufrido el fútbol mundial. Ahora vuelve a ocurrir.
UEFA ha acudido a un tribunal federal estadounidense para intentar obtener documentos y testimonios de dos entidades de FIFA con sede en Florida , con el objetivo de utilizarlos en una futura denuncia penal en Suiza contra Gianni Infantino y su entorno por el fallido proyecto FIFA Forward Enterprise. UEFA sostiene que la iniciativa para trasladar derechos comerciales de los grandes torneos a una nueva sociedad se diseñó sin las aprobaciones necesarias y de forma poco transparente.
No es, por tanto, una investigación penal estadounidense contra Infantino. Es una batalla nacida en FIFA que vuelve a utilizar el sistema judicial de Estados Unidos como herramienta para alcanzar pruebas que pueden terminar en otro país.
La Fiscalía del Distrito Este de Nueva York presentó una acusación de 47 cargos contra 14 personas por conspiración, fraude electrónico y blanqueo de capitales relacionados con una trama de corrupción que se había prolongado durante 24 años. Entre los acusados había altos dirigentes de FIFA y responsables de las confederaciones. Siete fueron detenidos en Zúrich a petición de Estados Unidos.
El golpe fue histórico. FIFA no estaba radicada en Estados Unidos, pero una parte esencial del dinero sí pasaba por allí .
Ese fue el argumento que permitió a los fiscales estadounidenses entrar en una organización internacional aparentemente alejada de su territorio. Las autoridades sostuvieron que los implicados habían utilizado bancos y sistemas de transferencia estadounidenses para mover los sobornos y que parte de los negocios afectados estaban dirigidos al mercado estadounidense. En otras palabras: no hacía falta que el delito ocurriera físicamente en Nueva York para que Nueva York pudiera entrar en la investigación .
La legislación federal permite perseguir determinadas conductas cuando existe una conexión suficiente con Estados Unidos: utilización del sistema financiero estadounidense, transferencias electrónicas que pasan por su territorio, empresas estadounidenses, ciudadanos estadounidenses o actividades que afectan al comercio interestatal o internacional.
En el caso FIFA, esa red de conexiones era enorme. La documentación de la investigación de 2015 describió transferencias internacionales realizadas a través de cuentas corresponsales en Nueva York, operaciones de CONCACAF y CONMEBOL mediante entidades financieras estadounidenses y negocios de compañías deportivas con presencia en Miami y otros puntos del país.
Por eso la geografía del fútbol no coincide necesariamente con la geografía de la justicia. Puedes gobernar el fútbol desde Zúrich y aun así dejar huellas financieras en Nueva York.
El FIFAgate tampoco fue una tormenta de un solo día. La investigación continuó durante años.
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