La CHD aprecia «señales puntuales» pero «no alteración general» en aguas subterráneas de León tras los incendios de 2025
La Confederación Hidrográfica del Duero (CHD) no aprecia «una alteración general» de las aguas subterráneas de León tras los incendios de 2025, aunque sí «señales puntuales» y «variaciones» cuya significación ha asegurado que deberá comprobarse mediante campañas posteriores.El Organismo de cuenca, en un comunicado, ha señalado que en plena campaña de incendios de 2026 ha completado una nueva fase del seguimiento extraordinario que lleva a cabo para evaluar la posible afección de los incendios forestales del pasado verano a las aguas subterráneas de la cuenca en la provincia de León.El trabajo da continuidad al informe emitido por el Organismo el 22 de octubre de 2025, en el que se identificaron las masas de agua subterránea y los puntos de control de interés para evaluar la posible incidencia del fuego que afectó a más de 36.000 hectáreas de la provincia, resultando uno de los territorios más intensamente afectados por los incendios registrados.Con los datos disponibles, el Organismo ha explicado que no aprecia «una alteración general, homogénea y duradera, sino señales puntuales y variaciones cuya significación deberá comprobarse mediante campañas posteriores»Otoño Por ello, la CHD considera procedente mantener el seguimiento en los puntos de interés, en especial tras nuevos periodos de recarga, para verificar si las variaciones revierten, persisten o responden a la variabilidad propia de cada punto.Los resultados revisados, correspondientes a campañas realizadas entre finales de 2024 y la primavera de 2026, no permiten acreditar «un deterioro del estado químico de las masas de agua» analizadas ni atribuir de forma inequívoca a los incendios la presencia de determinadas sustancias o las variaciones puntuales observadas.El seguimiento se prolonga en el tiempo porque el efecto de un incendio sobre las aguas subterráneas« no es inmediato», ya que las cenizas de la superficie del suelo son arrastradas hacia el interior del suelo con el agua de lluvia, un recorrido que puede durar desde unas semanas hasta varios años según los materiales que el agua deba atravesar, han apuntado.De ahí, ha apuntado, que la vigilancia se concentre en los periodos de recarga, cuando las lluvias de otoño e invierno reactivan la infiltración, y se mantenga a lo largo de sucesivas campañas.El control se ha desarrollado en nueve puntos correspondientes a manantiales, pozos, sondeos y piezómetros, distribuidos en siete masas de agua subterránea de la provincia leonesa: La Tercia-Mampodre-Riaño, La Babia-Luna, Terciario Detrítico del Tuerto-Esla, Terciario Detrítico del Esla-Cea, La Maragatería, Raña de la Bañeza y Aluvial del Órbigo.Para su valoración, se han comparado las campañas anteriores y posteriores a los incendios, tomando agosto de 2025 como referencia temporal.Así, y e
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