La mentira histórica del cuadro que Milei regaló a Macron: «¿San Martín con Napoleón? Es una invención»
Ocurrió este lunes, por el 176 aniversario de la muerte de José de San Martín en 1850.
Este 17 de agosto, el embajador argentino en Francia, Ian Sielecki, entregó al presidente galo Emmanuel Macron un regalo de su homólogo, Javier Milei… Un cuadro con una escena peculiar: Napoleón Bonaparte junto al líder independentista en Tolón a finales del siglo XVIII.
Desde entonces, se han contado por decenas los expertos que han calificado el lienzo de falacia histórica; y uno de ellos ha sido Manuel Lucena Giraldo.
El Doctor en Historia de América e Investigador del Consejo Superior de Investigaciones Científicas de España explica a ABC que el episodio en cuestión no es más que una «invención» fomentada por el nacionalismo argentino del XIX.El origenEl cuadro fue alumbrado de la mano de la embajada de Argentina en Francia.
En declaraciones al diario 'La Nación', la artista Agostina Mauro, nacida en Buenos Aires en 1994, ha confirmado que fue esta institución la que le encargó el cuadro: «Conocían mi trabajo porque hice una exposición en la sede de la embajada en París, en 2024».
Los mismos diplomáticos fueron los que le exigieron cómo tenía que ser la escena: Napoleón Bonaparte, entonces general a las órdenes del Directorio galo, debía tomar un botón del uniforme de San Martín durante una inspección a las tropas en Tolón, al sur del país, en el año 1798.Según le explicaron a la pintora, la escena aparecía mencionada en las memorias de Bartolomé Mitre , presidente de Argentina entre 1862 y 1868.
Aunque no como un hecho comprobado, sino como una posibilidad, ya que este político no conoció a ninguno de los dos militares en vida.
La cita a la que se referían los diplomáticos se halla en el ensayo 'Historia de San Martín y de la emancipación sudamericana': «Contaba el mismo San Martín en sus últimos años que, en una ocasión, hallándose confundido en un grupo de oficiales españoles en presencia de Napoleón, este clavó en él su mirada profunda, se le acercó bruscamente y, tomando un botón de su casa de teniente (que era blanca y celeste), leyó en alta voz: –Murcia–.
Era el nombre de su regimiento, leído por el genio de la guerra».El episodio se habría sucedido cuando Bonaparte preparaba a sus hombres para embarcarse hacia Egipto.
El general, popular entonces a pesar de que apenas sumaba 28 años, había recibido un peligroso encargo por parte del Directorio, el organismo heredero de la Revolución Francesa: entrar «por la puerta de atrás» –por la tierra de las pirámides, para ser más exactos– en la India, en la órbita entonces de Gran Bretaña.
Todo ello, con un objetivo que él mismo admitió: «Se podría llevar a cabo una expedición hacia el Levante que amenazara el comercio inglés con la India».
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en www.abc.es — el contenido pertenece a ABC.