Las joyas del tesoro del Carambolo eran para una sacerdotisa y un rey
Código Desktop Imagen para móvil, amp y app Código móvil Código AMP Código APPEl tesoro de El Carambolo , descubierto en 1958 en el cerro de Camas del que toma su nombre y formado por 21 piezas de oro de 24 quilates fundidas en torno a los siglos VIII o VII antes de nuestra, sigue a buen recaudo en espera de su regreso a la vitrina, cuando reabra el Museo Arqueológico de Sevilla una vez concluya su reforma y modernización.
En 2027 se cumplirán 25 años ya de la última ocasión en la que estuvo expuesto al público, pero entretanto, el mundo de la ciencia ha seguido investigando sobre este fastuoso ajuar de la protohistoria, que habría sido lucido en su mayor parte por una sacerdotisa y además por el rey o líder político de la comunidad local.Esa es la nueva hipótesis sobre los usos del tesoro que plantean los investigadores del Departamento de Prehistoria y Arqueología de la Universidad de Sevilla Álvaro Gómez Peña y Marta Bermúdez Cordero, quienes exponían su novedosa teoría el pasado 29 de septiembre en el marco de la III Semana de la Cultura Tartésica, promovida por el Ayuntamiento de Camas , gobernado por Víctor Ávila.
Su tesis está además plasmada en un estudio titulado 'El descenso al inframundo, el matrimonio sagrado y la renovación de la naturaleza: simbología y función del tesoro de El Carambolo', publicado recientemente en la revista Archivo Español de Arqueología, editada por el C onsejo Superior de Investigaciones Científicas.
Las anteriores teoríasCon motivo del lanzamiento de esta nueva teoría, Álvaro Gómez Peña, autor de la misma junto con Marta Bermúdez Cordero, ha recordado en una entrevista con este periódico que hasta el momento, las principales tesis sobre el uso de las piezas del fastuoso tesoro giraban en torno a la idea tradicional de que todas ellas ornaban a un gran monarca o sobre la tesis de los arqueólogos Fernando Amores y José Luis Escacena, respecto a que engalanaban a un sacerdote y a dos bóvidos destinados a ser inmolados en honor de los dioses fenicios Baal y Astarté.Esta nueva hipótesis , como él mismo explica, d ivide las piezas del tesoro «entre dos personas», que serían una sacerdotisa que encarnaba a la diosa Astarté y un monarca que quizás emulaba a Baal, dentro de «la ceremonia del matrimonio sagrado», que simbolizaba la renovación cíclica de la naturaleza y la estabilidad del territorio.
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en www.abc.es — el contenido pertenece a ABC.