Flora se despide en las trincheras de su Guerrilla: «Lo efímero se hará permanente en mi casa»
Las trincheras eran bancos bajo los árboles del parque.
Sus armas eran bolsas.
Aunque había, incluso, algún carro de la compra.
Y la pólvora no era más que la ilusión de recibir un pedacito de lo que hasta el miércoles fue una obra de arte.
A la Guerrilla de Flora se sumaron decenas de personas este jueves en una iniciativa con la que el festival echó el cierre de su novena edición.El deseo de obtener una planta resultaba incontenible para no pocos en los Jardines del Huerto de Orive.
Se les eternizaba la espera hasta las 19:00 horas, momento fijado para que, de forma ordenada, arrancara la tarea de recopilar recuerdos del Festival Flora.
Sí recurrieron a la paciencia María José y Matilde Pérez, hermanas , que se hicieron con varios esquejes de flores, un tejido de coco o un pequeño tronco.Cual niño en la Noche de Reyes, María José remarcó a ABC que la experiencia fue «muy bonita». «Es estupendo lo que han creado ahí, han hecho una maravilla», indicó sobre los últimos montajes del certamen, que eran más especiales si cabe que los del concurso. «Son artistas, para hacer esto hay que tener mucha creatividad », señaló para concluir que ella «no sería capaz» de ejecutar una obra vegetal.Mientras, Matilde estaba pletórica con su pequeño tronco después de un festival que le entusiasmó. «Nos han hecho disfrutar de las estructuras grandes, ahora las pequeñitas y, además, nos dejan participar llevándonos algún recuerdo», señaló acerca de todo el evento.
La Guerrilla de Flora era un broche perfecto para conseguir que « lo efímero sea ya permanente en casa ».A las 16:00 horas comenzaron distintos colectivos otra actividad.
Se trataba de dar forma a pequeñas instalaciones con recursos sobrantes del festival.
Y su trabajo dio sentido, mucho más, al título de esta edición de Flora. 'Efímero' fue su arte, que apenas duró una hora.
De la experiencia participaron jóvenes del Proyecto Puerta Verde de Santa Luisa de Marillac, parroquia del Guadalquivir.Y más en concreto integrantes de la iniciativa La maleta de Luisa, que da cobijo a gente sin hogar y una oportunidad de estudiar y hallar una salida laboral.
Muchos de quienes están en su tutela son inmigrantes.
Su responsable, Miguel Ángel Pérez, destacó que la participación en el final del certamen hizo que los chavales estuvieran «alegres, muy contentos y sabiendo que lo importante era pasárselo bien».El carácter social de FloraPara Miguel Ángel fue agradable ver trabajar a sus muchachos y observar «que estaban a gusto entre ellos y se sentían muy bien».
Entre los jóvenes se encontraba Mamadou Bary , un chico de 21 años de Conakri (República de Guinea).
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