Vosotras no servís a España
Pagar con dinero público la congelación de óvulos de las futbolistas es ingeniería social.
Es mentira que las futbolistas de la selección española sirvan a su país.
Somos los españoles los que las servimos a ellas con nuestros impuestos, para que realicen sus delirios igualitaristas y claramente deficitarios de un deporte que interesa poco y a muy pocas, y nos cuesta a todos mucho dinero, aunque esto último se disimule intencionadamente mezclando la contabilidad y los patrocinios del fútbol masculino.
El fútbol masculino genera riqueza, el fútbol femenino la gasta.
Cuando hablemos de quién sirve a quién, menos chulería y menos arrogancia.
Y las cuentas, claras.El argumento de que las futbolistas trabajan con su cuerpo es de un cinismo extremo, porque en España, salvo Ana Patricia Botín, Amancio Ortega y el gran abogado Ignasi Costas, todos trabajamos con nuestro cuerpo y hemos de tomar una decisión adulta y basada en nuestras prioridades, sobre cuándo queremos sacrificar una cosa para obtener otra. ¿Por qué una futbolista ha de tener una ayuda pública que no tiene una costurera, una asistenta del hogar o una camarera? Necesitamos muchas más personas dedicadas a la realidad que a la ficción.
Y el fútbol femenino es hoy una ficción ideológica y España es un país pobre y con muchos problemas que atender como para ir malgastando el dinero que no tiene en problemas que no existen.
Si las futbolistas quieren ser madres a la edad que toca, que asuman las consecuencias profesionales como hace cualquier otra mujer con su trabajo.
Y si quieren jugar a la genética, que se lo paguen ellas.
Las futbolistas españolas se han acostumbrado a presentar cada una de sus aspiraciones como una deuda que la sociedad tiene con ellas, y a exigirlas desde la superioridad moral y el desprecio.
Tienen pendiente una severa cura de humildad y descubrir que ni la maternidad ni nada en esta vida es posible sin pagar un precio.La maternidad también afecta profesionalmente a obreras, asistentas, camareras, actrices o cocineras.
Muchas realizan trabajos más duros, cobran mucho menos y carecen de recursos para preservar su fertilidad, y en su caso es más relevante porque su trabajo es de verdad productivo, y no un adorno caro y prescindible como las señoras futbolistas.El dinero público está para proteger, de un lado, lo que a todos nos conviene, lo que a todos nos interesa.
Del otro, está para ayudar a las personas o colectivos necesitados que por sus medios -por causa de enfermedad o extracción social- no pueden alcanzar unos mínimos para vivir con dignidad.
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en www.abc.es — el contenido pertenece a ABC.