“Londres pensó que acoger a los ricachones era el precio a pagar para ser una gran metrópolis”
Una madrugada de noviembre del 2019, una cámara de vigilancia instalada en la sede del MI6, junto al puente de Vauxhall, sobre el Támesis, registra la caída del cuerpo de un individuo desde la quinta planta del lujoso edificio Riverwalk, al otro lado del río.
Días después, el cadáver de Zac Brettler, 19 años, hijo de una familia británica de clase media alta, aparece en el río.
El joven se hacía llamar Zac Ismailov, se hacía pasar por hijo de un oligarca del Kazajstán y frecuentaba la amistad de personajes turbios que se movían entre las altas esferas y los bajos fondos.
Seguir leyendo...
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en www.lavanguardia.com — el contenido pertenece a La Vanguardia.