'Soledad', el viaje a una Semana Santa de Córdoba que nunca fue
¿Nazarenos de la Esperanza con los faroles de mano de Ánimas? ¿Un paso en la Calleja de los Flores? ¿ Fernando Fernán Gómez como costalero? No pasó en el sentido histórico, pero está registrado en el cine, o pasó pero como ficción, como algo que no fue una procesión sino algo que pasó solo para una película.En internet es posible asomarse a la película 'Soledad', una obra del cine español que en gran parte se rodó en la ciudad y que tiene la Semana Santa de Córdoba como telón de fondo con escenas que nunca fueron reales, pero que se rodaron.
Es decir, no se grabaron procesiones, sino que las imágenes salieron fuera de fecha sólo para el filme.'Soledad' es una película de 1958 que nunca se ha considerado entre las mejores de su época.
La dirigieron los italianos Enrico Gross y Mario Graveri, que querían mostrar las tradiciones de Andalucía, pero terminaron en algo que ya desde el primer momento se consideró un tópico.Es la historia de una pareja formada por Soledad y Manuel que rompe cuando a ella, interpretada por Pilar Cansino, la pretende un hombre rico con el que acaba casándose.
Él, al que da vida Fernando Fernán Gómez, termina por marcharse y más tarde se encuentran, cuando él es costalero, entonces un oficio de personas pobres.Los directores querían escenas de Semana Santa y se grabaron entre los últimos días de abril y primeros de mayo de 1958.
Participaron las cofradías de Jesús Caído y la Esperanza, con sus titulares. hoy parecen imágenes impactantes por lo insólito.Capataz con hábitoAsí, al interior de la calle Velázquez Bosco, la Calleja de las Flores , apenas puede pasar una cofradía, tanto por el tamaño como por ser cerrada, pero de allí salía el Señor de las Penas, sobre el paso del Cristo de la Expiración, ya que todavía no tenía el suyo de los guadamecíes.Iba, por supuesto, su cuadrilla de costaleros, al mando de José Gálvez Galocha, que no vestía el terno negro de ahora sino la túnica de la hermandad, y en esa cuadrilla iba Fernando Fernán Gómez, que hacía de costalero en esos momentos de la película.
Los nazarenos, o más bien figurantes vestidos con túnica, llevaban los faroles de mano de Ánimas, algo que tampoco sucedía entonces, ni ahora.Aparece también la Virgen de la Esperanza saliendo hacia el altar del Cristo de los Faroles y Jesús Caído sobre su paso, ya el actual, aunque a ruedas, además de muchas escenas pintorescas, como un hombre ciego que canta una saeta y una mujer que hace ademán de ofrecer a su hijo.Los pasos permanecieron varios días junto a la Catedral, que pronto iba a ser efímera carrera oficial, y la productora se encargó de pagar las flores, los gastos y la vigilancia para que no sufrieran daños en los días en que debían permanecer allí.
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