Cuando el colchonero despertó, Julián Álvarez todavía estaba ahí
Julián Álvarez tiene 26 años y aspira a ser una de las grandes estrellas del panorama futbolístico. Sus cualidades son innegables; un talento al alcance de pocos jugadores de su generación. Decidió dejar un conjunto de máxima élite, como era el Manchester City de Pep Guardiola , debido a la competencia. Así aterrizó en el Atlético de Madrid , llamado a ser primera espada. A ratos lo fue. Un candidato a Balón de Oro que, sin embargo, atravesó rachas negativas de cara a puerta que serían impensables e insostenibles en el ecosistema mediático del FC Barcelona o el Real Madrid. La afición colchonera lo perdonó. Le ofreció protección, un paraguas. Era uno de los suyos. Pero Julián entendió que el fútbol y los objetivos del Atleti de Simeone se le quedaban cortos. En marzo, lo transmitió en privado a la dirigencia rojiblanca ; a su vez, lo hizo público al ponerse en el mercado con su "uno nunca sabe" dónde estará la próxima temporada.
El Real Madrid nunca lo tuvo como un verdadero objetivo. Florentino Pérez cumplió su promesa electoral de realizar una oferta de 150 millones de euros por un futbolista. Se esperaba que el Atleti lo rechazase, y lo hizo, además, con mofa. Las relaciones institucionales en la capital no pasan por un buen momento y el entorno del Metropolitano se sintió utilizado en un gesto de cara a la galería madridista. En Concha Espina , sin desmentirlo, se pasó del tema porque su interés era, efectivamente, circunstancial. Detrás de Julián estaba el FC Barcelona .
En Cerro del Espino cayó muy mal la espiral mediática blaugrana . Medios cercanos a la directiva culé, prácticamente, dieron por hecho el fichaje del futbolista argentino . Una pasada de frenada que dio más madera al fuego del ya de por sí tenso puente aéreo entre los rojiblancos y Barcelona . Los contactos del Barça con Julián eran positivos —que suceden en la gran mayoría de movimientos, pero que son ilegales en la legislación FIFA — y se esperaba una operación sencilla con el Atleti . Con la llegada de Apollo, el club colchonero se enfrenta a una nueva etapa institucional, deportiva y social. Deshacerse del principal activo de la plantilla para reforzar a un rival directo en las competiciones domésticas solo se podría interpretar como un paso atrás.
Ahí sale Julián, en mitad del Mundial, a decir que "lo mejor para todos" es salir y poder así cumplir su "sueño". ¿Qué sueño? ¿Qué gana el Atleti? Un mensaje que falló en forma, timing y contenido. En forma porque el argentino eligió un canutazo postpartido, a matacaballo y atropellado; en timing porque su selección se estaba jugando la Copa del Mundo y, encima, él no estuvo a la altura; y en contenido porque, lejos de arreglar el desaguisado, hizo aún más pequeño el embudo por el que tenía que tragar el Atlético de Madrid . El Metropolitano tomó el único camino que se le había dejado: no iba a vender a Julián al Barça. Sin matices, sin medias tintas.
Confió el Barcelona en que este movimiento fuera uno más dentro de la negociación. Intentó desescalar la situación, pero no contaron con la presión social rojiblanca . Aunque ahora sea un fondo el que controle el Atlético , hay cosas que serían imperdonables.
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