El pacto con Groenlandia y el encuentro entre Delcy Rodríguez y Trump trastocan la agenda de la Asamblea General de la ONU
La concentración de poder de la próxima semana en el magnífico edificio diseñado por Le Corbusier y Niemeyer servirá para marcar la agenda de los grandes problemas del mundo. Pero, además de lo que se diga, los silencios serán también significativos. Como señala Richard Gowan, director de asuntos globales del centro International Crisis Group, revela mucho del estado actual de la ONU el hecho de que no haya ningún foro destinado a hablar del conflicto actual más importante, la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán . “Habrá reuniones sobre temas como la seguridad alimentaria, que reflejan los efectos globales de la crisis del Golfo, pero resulta muy llamativo que se reúnan 130 presidentes y primeros ministros y no vayan a hablar de la mayor crisis”, asegura en una videollamada.
Además, el discurso de António Guterres ante la Asamblea General de la ONU será el últimos de sus 10 años como secretario general. El portugués ha entrado en la recta final de su mandato sin un remplazo claro al frente de la institución. El atasco para encontrar un nuevo líder se une a los problemas de este organismo , que atraviesa una importante crisis, tanto financiera como de identidad. Mientras distintos mandatarios estén hablando en Nueva York el jueves, la atención global estará en lo que ocurra en Washington, donde Trump se verá con el presidente chino, Xi Jinping. Es otro síntoma de debilidad del organismo y de las relaciones multilaterales: lo que realmente importe será lo que digan los líderes de las dos superpotencias.
A cuatro días de empezar la semana grande de la ONU, Trump anunció un acuerdo que calificó de “histórico” para asumir “el control permanente sobre la seguridad de Groenlandia”. La gigantesca isla del ártico, que forma parte del Reino de Dinamarca, confirmó que el acuerdo se firmará en Nueva York en el marco de la Asamblea General.
Si finalmente se cierra un acuerdo satisfactorio para ambas partes, desparecerá del horizonte un riesgo geopolítico que había causado el propio presidente republicano al amenazar la soberanía de Dinamarca, un país aliado de la OTAN, con sus repetidas amenazas de que Groenlandia debía ser parte de Estados Unidos.
La presidente encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, tendrá el martes un breve encuentro con Trump en Nueva York. La foto de los dos mandatarios juntos será un documento para la historia. Marcará el nuevo tiempo de la Venezuela posterior a la caída de Nicolás Maduro el pasado 3 de enero. Y servirá como prueba de la nueva alianza entre dos países hasta hace poco archienemigos, con lo que queda del régimen chavista convertido en una especie de protectorado estadounidense.
En la última visita de Rodríguez a la ONU, en 2019, cuando era vicepresidenta de Maduro, acusó a Trump de haber “estirado sus garras imperiales” contra Cuba, dijo que pueblos como el venezolano no tenían acceso a una maquinaria mediática al servicio del “hegemón” mundial y sus satélites, y le pidió a Washington menos arrogancia y más tolerancia hacia las naciones libres.
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