China estudia 5.000 terremotos durante los últimos 35 años y encuentra 174.929 señales de la existencia de 6 estructuras desconocidas
China ha recurrido a más de 2 millones de registros sísmicos obtenidos durante 35 años para mirar hacia uno de los lugares más inaccesibles del planeta: el límite entre el manto y el núcleo terrestre .
El análisis, desarrollado por investigadores de la Academia China de Ciencias y publicado en Journal of Geophysical Research: Solid Earth , empleó aprendizaje automático para rastrear señales extremadamente débiles generadas por terremotos .
El resultado permite reconstruir con una precisión inédita parte de la compleja arquitectura que permanece oculta a unos 2.900 km bajo la superficie.
Los científicos centraron su búsqueda en unas ondas conocidas como precursores PKP, pequeñas señales que llegan a las estaciones sísmicas poco antes que otras ondas mucho más intensas .
Su origen se relaciona con la dispersión que experimentan las ondas al encontrarse con cambios en las propiedades de los materiales cercanos al límite entre el núcleo y el manto.
Precisamente esas desviaciones funcionan como una especie de radiografía indirecta de regiones imposibles de alcanzar mediante perforaciones .
Encontrarlas, sin embargo, suponía hasta ahora una tarea especialmente compleja .
Los precursores PKP son tan débiles que tradicionalmente debían localizarse mediante revisiones manuales de los registros sísmicos, un procedimiento lento y sujeto a discrepancias interpretativas.
Para superar esta limitación, el equipo chino entrenó un sistema de aprendizaje profundo capaz de clasificar la calidad de las señales y determinar cuáles contenían estos precursores, mientras los investigadores revisaban y corregían los posibles errores del algoritmo.
Una radiografía inédita del interior terrestre El sistema examinó millones de formas de onda procedentes de casi 5.000 terremotos registrados entre 1990 y 2024 y terminó identificando exactamente 174.929 señales PKP de alta calidad.
Esta cifra multiplica por más de diez el conjunto de observaciones reunido por trabajos anteriores y ha permitido elaborar un mapa global mucho más detallado de las pequeñas heterogeneidades presentes en la zona inferior del manto terrestre.
Las seis nuevas zonas (B1-B6) identificadas en este análisis probablemente contienen 'dispersores profundos' que afectan la forma en que las ondas sísmicas viajan a través de la Tierra (Guan et al., J.
Geophys.
Res.
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