'Head spa': el cuero cabelludo, el gran olvidado de los masajes, se convierte en protagonista
Espalda, cuello, hombros, piernas… son las zonas que han concentrado por excelencia buena parte de los tratamientos de masaje manual debido a contracturas, dolores o, simplemente, por el hecho de sentir una mayor relajación corporal.
Pero, ¿qué ocurre con el cuero cabelludo? Lo cierto es que durante mucho tiempo esta zona del cuerpo ha sido la gran gran olvidada del autocuidado por estar fundamentalmente asociada a la peluquería y a los cuidados estéticos.
Sin embargo, el auge del 'head spa' (o masaje de cabeza) está cambiando últimamente esa percepción, convirtiendo esta zona en la auténtica 'central de mandos' de un ritual que combina tratamiento capilar, masaje y relajación para lograr calma en todo el organismo.En la práctica, el 'head spa' es un tratamiento que combina el cuidado capilar profundo con maniobras de masaje craneal y estímulos sensoriales a través del agua.
Pero, ¿por qué masajear una zona aparentemente tan pequeña puede desencadenar una sensación de calma tan profunda ? La respuesta reside en la propia anatomía humana. «Aunque tendemos a pensar en la cabeza como 'un trozo de hueso cubierto de pelo', se trata de una de las regiones corporales con mayor densidad de vasos sanguíneos y terminaciones nerviosas», asegura Miguel Muñoz-Cruzado y Barba, presidente de la Asociación Española de Fisioterapeutas en Salud Mental .
Él explica que, durante mucho tiempo, la terapia manual ha tenido una visión muy mecanicista del cuerpo.
Se pensaba que solo había que masajear los músculos grandes o los lugares donde la gente se quejaba de dolor. «La cabeza se dejaba exclusivamente para la estética.
Sin embargo, la neurociencia moderna ha demostrado que a veces, para relajar un cuerpo entero o quitar un dolor de espalda, la acción terapéutica más rápida y eficaz es calmar el sistema nervioso masajeando la cabeza».Según este experto, al presionar de forma suave y pausada la zona craneal, se activan vías nerviosas específicas encargadas de registrar el contacto seguro.
El cerebro recibe este mensaje como una señal de que «todo está bien» y como respuesta inmediata, el sistema nervioso da la orden de dilatar las arterias de la zona, lo que dispara el riego sanguíneo en la cabeza y reduce de golpe la sensibilidad al dolor de todo el cuerpo.Y es que está demostrado que el estrés cotidiano no solo tensa la nuca o los hombros, sino también la cabeza. «Toda la calavera está tapizada por una lámina de tejido elástico llamada fascia o aponeurosis que conecta la frente con la parte posterior del cráneo.
Cuando vivimos bajo episodios de estrés o ansiedad prolongados, el cortisol inunda el organismo y altera este tejido», indica el presidente de la Asociación Española de Fisioterapeutas en Salud Mental.
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