Muere Margaret Hamilton, pionera cuyo software impulsó el alunizaje del Apolo 11
La científica estadounidense Margaret Hamilton, quien dirigió el desarrollo del sistema informático del programa lunar Apolo de la NASA, falleció a los 90 años, informó el miércoles el Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT).En un comunicado, el MIT calificó a Hamilton, quien fue profesora en la prestigiosa universidad desde 1959 hasta mediados de la década de 1970, como «pionera de la computación», y dijo que murió el 30 de septiembre.«Decir que se adelantó a su tiempo sería una exagerada subestimación», comentó Olivier de Weck, profesor del Programa Apolo y jefe interino del Departamento de Aeronáutica y Astronáutica del MIT.«Ella fue una ingeniera de software cuando ese campo estaba en su infancia (...), también lideró un equipo en el uso de esa tecnología en ciernes que desarrolló uno de los sistemas más complejos que la humanidad había logrado hasta entonces», agregó Weck.El jefe de la NASA, Jared Isaacman, dijo en X que el trabajo de Hamilton hizo posibles «los primeros viajes de la humanidad a la Luna».Nacida en Indiana en 1936, Hamilton estudió matemáticas antes de trasladarse a Boston, Massachusetts, con su esposo en 1959.Comenzó a trabajar en el MIT, inicialmente en el área de meteorología, antes de incorporarse en 1965 a un laboratorio que buscaba personal para desarrollar el software necesario para «enviar a un hombre a la Luna».Hamilton «fue contratada como la primera programadora del proyecto Apolo en el MIT, así como la primera mujer programadora del proyecto», señaló la universidad.«Para 1968, ya era subdirectora a cargo del equipo del Módulo de Mando y Servicio (del Apolo), y más de 400 personas trabajaban en el software del programa», indicó el MIT.En 2016, el expresidente Barack Obama le otorgó la Medalla Presidencial de la Libertad en reconocimiento a sus logros.
En 2009, Hamilton declaró a MIT News: «No había una segunda oportunidad.
Lo sabíamos.
Nos tomábamos nuestro trabajo muy en serio; muchos de nosotros comenzamos esta aventura cuando aún estábamos en la veintena».«Idealizar soluciones y nuevas ideas era una aventura.
La dedicación y el compromiso se daban por sentados.
El respeto mutuo era la norma general.
Dado que el software era un misterio —una «caja negra»—, la alta dirección nos otorgaba total libertad y confianza», añadió Hamilton.«Al mirar atrás, veo que fuimos las personas más afortunadas del mundo; no había más remedio que ser pioneros», afirmó.Posteriormente, Hamilton publicó más de 130 artículos y fundó sus propias empresas de software: Higher Order Software y Hamilton Technologies.
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