Marruecos mueve hilos políticos para adueñarse de la final del Mundial 2030
Marruecos ha puesto en marcha una ofensiva diplomática y mediática en África para inclinar la balanza a su favor en la disputa por la final del Mundial de Fútbol de 2030, que organizan España y Portugal junto al país africano.
El objetivo de Rabat es que el partido más importante del torneo se dispute en las inmediaciones de Casablanca, una aspiración que sus medios de comunicación se esfuerzan en presentar, ahora, como una reivindicación continental.
África frente a Europa es lo que plantea Marruecos.
De cara a construir este marco, medios de comunicación del país norteafricano se están dedicando en los últimos días a difundir declaraciones de dirigentes federativos y voces del deporte africano que insisten en que una final en el futuro estadio Hassan II no sería únicamente un triunfo para Marruecos, sino para todo el continente.
La cuestión es hasta qué punto ese supuesto consenso responde a una convicción compartida o a una campaña de apoyos cuidadosamente alimentada (y pagada).
Entre quienes respaldan esta aspiración figura Abdoulaye Fall, presidente de la Federación Senegalesa de Fútbol, que, en declaraciones al diario marroquí Le 360, presenta a África como "el corazón palpitante y el principal vivero de talentos del fútbol mundial".
Una defensa de marruecos que sorprende viniendo de Fall, pues Senegal sigue inmersa en una batalla con Marruecos por el desenlace de la final de la Copa Africana de Naciones que, precisamente, ambas selecciones disputaron en Rabat.
En la misma línea se pronuncia Said Ali Said Athouman, presidente de la federación de fútbol de las Islas Comoras, para quien adjudicar la final al estadio Hassan II serviría para reconocer el desarrollo del fútbol africano.
Oumarou Sawadogo, máximo responsable de la federación de Burkina Faso, sostiene, por su parte, que ha llegado el momento de que África vuelva a ser protagonista de una final mundialista, como ocurrió en Johannesburgo (Sudáfrica) en 2010, cuando España conquistó el título.
Choque argumental Si bien el uso del argumento de la representación continental, un mero intento de utilizar al africanismo en favor de las aspiraciones de la dictadura marroquí, no debería tener un gran peso en el debate sobre dónde debe disputarse la final de 2030, pues el torneo se organizará conjuntamente entre tres países y contará con la participación simbólica de varios países sudamericanos en el arranque del torneo.
Convertir la aspiración marroquí en una causa de todo un continente puede ser una eficaz herramienta de presión política, pero no constituye por sí misma una razón deportiva ni organizativa suficiente.
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