El triple enfrentamiento más brutal del Cretácico revela quién se comía a quién hace 70 millones de años
Un fósil hallado en la Formación Toolebuc, en Queensland, ha permitido reconstruir una insólita cadena alimentaria del Cretácico inferior entre tres grandes vertebrados .
El hallazgo, descrito en un estudio publicado en la revista científica Gondwana Research , conecta a un pterosaurio, un ictiosaurio y un pliosaurio mediante restos de una comida y profundas mordeduras.
Las evidencias conservadas en los huesos ofrecen una escena excepcional sobre las relaciones entre depredadores que dominaron los mares australianos hace millones de años.
El descubrimiento revela, además, un comportamiento alimentario que nunca se había documentado directamente en estos reptiles prehistóricos.
La pieza central de este triple enfrentamiento del Cretácico es un ejemplar de Platypterygius australis, un ictiosaurio de entre 6 y 7 m de longitud .
Su esqueleto apareció cerca de Richmond, una zona conocida por la abundancia y diversidad de fósiles marinos conservados entre sus sedimentos.
Tras el cráneo del animal, los investigadores identificaro n varios fragmentos atribuidos a un pterosaurio , junto con costillas de peces y restos de conchas.
La ubicación de estas piezas sugiere que formaban parte del contenido estomacal del ictiosaurio y, por tanto, de una de sus últimas comidas.
Este detalle convierte al fósil en la primera prueba conocida de un ictiosaurio que consumió un pterosaurio , un reptil volador que pudo terminar sobre el agua antes de ser capturado.
Aunque el equipo contempla que las corrientes marinas pudieran haber desplazado los huesos hasta el cadáver, considera esa explicación menos probable.
Los restos de pterosaurios son escasos en el yacimiento y su posición junto a otros posibles alimentos refuerza la hipótesis de una ingestión previa.
La presa voladora, sin embargo, representa solo el primer nivel de una cadena de depredación todavía más compleja.
Las mordeduras del gran depredador Las vértebras del Platypterygius australis presentan marcas de dientes profundas, cónicas y distribuidas por buena parte del esqueleto .
Según los autores, su forma no coincide con las lesiones que normalmente dejarían los tiburones , pero sí encaja con la dentición de un gran pliosaurio.
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en www.elconfidencial.com — el contenido pertenece a El Confidencial Tecnología.