Los psicólogos confirman: la forma en la que te relacionas con tu perro puede influir en su ansiedad cuando se queda solo
La forma en que los dueños se relacionan con sus perros puede influir en la ansiedad que sufren los animales al quedarse solos.
Estudios indican que los perros de propietarios con apego evitativo presentan con más frecuencia problemas de ansiedad por separación.
El miedo y la ansiedad innata del perro son factores clave, aunque la relación con el dueño también tiene impacto.
No se ha demostrado que mimar o dormir con el perro cause ansiedad por separación; la seguridad y la previsibilidad en la relación son más importantes.
Hay perros que apenas reaccionan cuando su dueño sale de casa y otros que empiezan a inquietarse en cuanto ven unas llaves o unos zapatos junto a la puerta. Una vez solos pueden ladrar, gemir, caminar de un lado a otro, arañar puertas o incluso intentar escapar.
Durante mucho tiempo se ha explicado este comportamiento con una idea sencilla: el perro está “demasiado apegado” a su dueño. La investigación actual, sin embargo, dibuja una situación bastante más compleja . La relación que establecemos con el animal parece importar, pero quererlo mucho no basta para provocar ansiedad por separación.
Uno de los mayores estudios sobre esta cuestión analizó a 1.508 propietarios de perros de Alemania y Hungría. Los investigadores estudiaron tanto la personalidad de los animales como el estilo de apego de sus dueños y comprobaron que los problemas relacionados con la separación eran más frecuentes entre perros cuyos propietarios obtenían puntuaciones altas en apego evitativo.
Este tipo de apego se caracteriza, en las relaciones humanas, por una mayor incomodidad ante la intimidad y una tendencia a mantener cierta distancia emocional.
Los investigadores plantearon que algo parecido podría trasladarse a la convivencia con el perro. Una persona menos constante a la hora de responder a sus necesidades podría dificultar que el animal utilice al propietario como una especie de “base segura” desde la que afrontar situaciones nuevas o estresantes.
Pero los propios autores fueron prudentes: el estudio encontró una asociación, no demostró que ese comportamiento del propietario causara el trastorno . También es posible que convivir con un animal muy ansioso termine modificando la manera en la que una persona se relaciona con él.
Una investigación publicada en 2026 vuelve a mostrar precisamente lo complicada que es esta relación. El estudio analizó 730 perros y examinó numerosas características tanto de los animales como de sus cuidadores. Entre los factores asociados a más problemas durante las separaciones aparecieron el estrés del propietario, dormir junto al perro, una mayor cercanía emocional y una actitud más favorable hacia determinados métodos de entrenamiento aversivos.
Sin embargo, el factor que más peso tuvo fue otro: el miedo y la ansiedad propios del perro. Incluso incluyendo todas esas variables, el modelo estadístico explicaba alrededor del 15% de las diferencias observadas en los problemas de separación .
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