La inacción del Gobierno harta a la Policía: «Hay que investigar a los grupos radicales de Sol, han llegado más»
Han pasado 18 días y la acampada en la Puerta del Sol no solo va a más en cuanto al número de tiendas, sino que está incrementándose el número de elementos radicales y su violencia, que poco o nada tienen que ver con el derecho a una vivienda digna.
Este diario ha recabado la experiencia profesional de agentes antidisturbios y de las Unidades de Prevención y Reacción (UPR) que vienen trabajando en el asentamiento desde el 26 de septiembre.
Son fuerzas expertas en contención de masas y del orden público, con vasta experiencia en las calles de Madrid; pero confiesan que resulta inédita la falta de «órdenes claras» a los operativos.
Lo achacan a la evidente inacción al respecto por parte del Gobierno central, que se niega a retirar la protesta desde el primer día.Ocurrió el primer día, un sábado, y se reeditó la escena en las escaramuzas que se vivieron este lunes, al término del desfile por la Hispanidad y, horas después, en la tarde-noche. «Está claro que se debe investigar qué información hay sobre la existencia de estos grupos radicales.
Está bien que nos pidan que hagamos labores de prevención y contención de masas, que evitemos los enfrentamientos entre grupos; pero no es normal que se permita la acampada», añade una de las fuentes consultadas.Todos los testimonios hablan explícita o tangencialmente de una sensación de «falta de previsión» , sobre todo a mediodía del 12 de octubre, cuando decenas de personas, muchas menores de edad, decidieron acudir desde el acto central en Colón por la Fiesta Nacional a Sol para increpar a los acampados.
Es cierto que había adolescentes sin apenas uso de la razón: «Pero también una veintena de adultos a los que ya conocíamos desde hace tiempo, porque son de los que se manifestaban en Ferraz y organizaban rezos en torno a la sede central del PSOE», tras las elecciones de noviembre de 2023, reconoce otro agente.
Son los que lucían símbolos carlistas; banderas con la Cruz de Borgoña; enseñas de la Falange y rojigualdas pero con el escudo preconstitucional.El problema es que «nadie previó» lo que iba a suceder, por muy semiespontáneo que fuera el movimiento. «Se organizaron desde el propio desfile para ir a Sol después; y cuando llegaron solo había un subgrupo de las Unidades de Intervención Policial (UIP, los antidisturbios), media docena de agentes, en las cercanías», afirma.
Es el retén que siempre está en la zona, pero que no tuvo capacidad para levantar un cordón de seguridad donde habría que haberlo montado, varias manzanas más allá de la plaza, y no al lado de las tiendas. «Cualquier jefe de unidad que tome una decisión sin que se la hayan dado de arriba se puede buscar un problema», explica uno de ellos.
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en www.abc.es — el contenido pertenece a ABC.