La Tomatina más internacional sumerge Buñol en un mar rojo de 150.000 kilos de tomates
Gafas de protección, fundas para móviles, ropa vieja y cómoda, mangueras de agua y, aún así, nada te resguarda de salir 'ileso' de la batalla festiva más popular de todo el planeta.
Buñol ( Valencia ) se ha vuelto a convertir este miércoles en el epicentro mundial de la diversión con la celebración de la 79 edición de la Tomatina , que ha congregado un año más a 22.000 asistentes en un campo de batalla de apenas 750 metros de recorrido.Hasta 150.000 kilos de tomate -30.000 más que el año pasado- llegados desde Don Benito (Badajoz) se han lanzado en el municipio valenciano durante solo una hora.
Un minuto antes, a las 11.59 horas, los participantes esperaban limpios y ataviados con camisetas blancas en su mayoría a la primera carcasa que anunciaba el comienzo de la guerra roja.
Sin embargo, se ha demorado unos minutos más, puesto que arrancaba cuando uno de ellos es capaz de trepar por un poste engrasado con jabón para alcanzar el jamón colgado en lo más alto.En frente de la Librería de Doña Leo, propiedad del popular periodista y exministro de Cultura y Deporte Máximo Huerta, los asistentes esperaban la llegada de los siete camiones que portaban el cargamento de tomates, desde donde eran lanzados, aplastados sí y más maduros, pero algunos arrojados con 'mala faba' (mala leche).
Este edificio y los colindantes situados en las calles San Luis, Cid y País Valenciano, se han protegido cubiertos con lonas blancas y azules para evitar que los tomates dañaran sus fachadas.MÁS INFORMACIÓN noticia Si La Tomatina: la pelea que se convirtió en fiestaLa Tomatina, que comenzó un último miércoles de agosto de 1945 por una pelea entre amigos del pueblo, se ha convertido en todo un reclamo turístico a nivel mundial.
A esta edición han llegado participantes de Puerto Rico, «con ganas de vivir una fiesta única y divertida», así como de Francia, Estados Unidos, Japón, Australia o China, entre otros países. «De donde más vienen son de la India», asegura el concejal de Tomatina, Sergio Galarza, responsable de un acontecimiento que mira de tú a tú a las Fallas o San Fermín.Los hoteles del municipio y los pueblos cercanos volvieron a colgar el cartel de no hay habitaciones por una batalla que enamora y crece cada año.
De hecho, desde hace 13 años se tuvo que limitar el aforo a 22.000 participantes puesto que llegaron a registrarse hasta 45.000, lo que la volvía insostenible por las dimensiones y la capacidad del municipio, que ya triplica su población con las reglas actuales.Desde el primero de los siete camiones lanzaron tomates atrevidos representantes públicos como el presidente de la Diputación de Valencia, Vicent Mompó, así como el vicepresidente tercero y conseller de Medio Ambiente, Infraestructuras, Territorio y de la Recuperación, Vicente Martínez Mus.
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