Marruecos está levantando una infraestructura contra su gran enemigo. El plan: que todo el país esté conectado
Marruecos acaba de salir de una sequía que se prolongó durante siete años , pero en lugar de confiar en que las lluvias hayan resuelto el problema ha decidido acelerar una transformación completa de su sistema hídrico.
El país construye simultáneamente grandes embalses, prepara 42 nuevas presas hasta 2050, desarrolla pequeñas infraestructuras, multiplica la desalación y levanta una enorme red para trasladar agua entre regiones.
La pieza más llamativa: la denominada “Autopista del Agua” .
Prepararse para la siguiente sequía.
Las lluvias y nevadas del último invierno han permitido dar oficialmente por terminada la sequía sufrida entre 2018 y 2025 y elevar las reservas hasta unos 12.290 millones de metros cúbicos, alrededor del 72,1% de la capacidad nacional frente al 37% del año anterior.
E El Gobierno calcula que dispone de agua suficiente para garantizar entre dos y cinco años de consumo y riego, pero la recuperación es muy desigual: mientras cuencas como Tensift, Bouregreg y Sebú presentan niveles elevados, zonas del sur como Souss-Massa siguen sometidas a mayor presión.
Marruecos ha decidido aprovechar precisamente este periodo de abundancia para construir un sistema mucho menos dependiente de dónde y cuándo vuelva a llover.
En Xataka Una visión poco halagüeña puebla el horizonte de Lanzarote: misiles de largo alcance cortesía de Marruecos y EEUU El gran problema está en el mapa.
La enorme desigualdad territorial explica buena parte de la nueva estrategia.
Según el ministro de Equipamiento y Agua, Nizar Baraka, más de la mitad de los aportes hídricos del país se concentra en una fracción mínima de su superficie, lo que permite que determinadas cuencas acumulen excedentes mientras otras padecen escasez.
La respuesta es dejar de gestionar esos recursos como sistemas aislados y conectarlos mediante una red capaz de transportar grandes cantidades de agua desde las regiones más húmedas hacia las más deficitarias.
La “autopista del agua”.
Así llaman a la infraestructura que conecta inicialmente las cuencas del Sebú y el Bouregreg y permite trasladar excedentes hacia el eje Rabat-Casablanca, garantizando el abastecimiento de más de 11 millones de habitantes.
El proyecto acaba de recibir un respaldo de 348 millones de euros mediante un programa que combina subvenciones de la Unión Europea con créditos de agencias de Francia, Alemania e Italia.
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