La energía nuclear lleva medio siglo prometiendo más de lo que realmente crece. Un estudio explica la paradoja
La energía nuclear lleva despertando opiniones a favor y en contra desde hace décadas.
Mientras países como Francia abrazaron esta forma de producir energía eléctrica , otros como Alemania han retrocedido hasta ordenar el parón de sus centrales .
No existe un criterio único.
Y los estudios tampoco terminan de ponerse de acuerdo, igual que los informes energéticos.
La paradoja nuclear .
Un análisis reciente disecciona este problema comparando las previsiones de los años 70 con la potencia atómica instalada actualmente.
Según las conclusiones extraídas, el patrón se repite: la expansión nuclear mundial lleva décadas quedándose muy por debajo de las previsiones más optimistas.
Y la generación eléctrica continúa creciendo.
A pesar del freno histórico, la idea de contar con energía abundante y barata continúa seduciendo a inversores como Bill Gates y a un tipo muy concreto de empresas: las tecnológicas que necesitan energía para sus servidores de IA.
Todos miran hoy hacia la misma solución teórica: los reactores modulares pequeños, conocidos como SMR .
Parte del reactor modular de Rolls Royce.
Imagen de Rolls Royce Promesas en miniatura .
Tener una planta nuclear exclusiva para tu empresa suena bien, pero choca frontalmente con las cuentas.
Que sea viable para los centros de datos depende de abaratar sus costes de fabricación, algo que la industria todavía no ha conseguido .
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