Prevenir hoy, ahorrar mañana: las vacunas como inversión de futuro
Prevenir enfermedades, evitar hospitalizaciones y reducir costes sanitarios, sociales y laborales.
Los beneficios de la vacunación van mucho más allá de la protección individual.
Sin embargo, las vacunas siguen contabilizándose como un gasto sanitario, pese a su capacidad para generar importantes retornos económicos, sociales y de salud.El cambio de perspectiva empieza incluso en la contabilidad.
Pedro Irigoyen , subdirector general de Inspección de los Tributos, recordó que las vacunas se contabilizan como gasto corriente, aunque su impacto va más allá. «No se pueden considerar las vacunas, en ningún caso, como un gasto corriente en sentido estricto», afirmó.
Además de reducir gastos futuros, «ayudan a sostener la sanidad» al ahorrar costes sanitarios y laborales.En un país que envejece y en el que aumentan las necesidades asistenciales, prevenir la enfermedad significa también reducir presión sobre hospitales, centros de salud, servicios sociales y sistemas de dependencia.
Para Cristina Ibarrola , presidenta de Unión del Pueblo Navarro y concejal en el Ayuntamiento de Pamplona, las vacunas «son una inversión clarísima».
A medio y largo plazo, sostuvo, pueden reducir costes sanitarios, sociosanitarios, de dependencia y relacionados con la productividad.La mejor medicina es la medicina preventiva, por su capacidad para favorecer la sostenibilidad de la sanidad Pedro Irigoyen Subdirector general de Inspección de los TributosPero demostrar ese retorno requiere medir.
Ibarrola lo resumió en una frase: « Dato mata relato ». «Evaluar el número de hospitalizaciones evitadas, el impacto en calidad de vida o en el trabajo permitiría conocer qué obtiene la sociedad de los recursos destinados a vacunación», añadió.Jaime Pérez , presidente de la Asociación Española de Vacunología (AEV), coincidió en la necesidad de avanzar desde los porcentajes de cobertura hacia indicadores capaces de mostrar resultados concretos. «El sistema tiene que reivindicar su valor demostrando que no es simplemente «yo vacuno al 70%», sino «yo evito esto»».
Es decir, muertes evitadas, ingresos hospitalarios que no llegan a producirse o reducción de la carga de enfermedad. «Cuantificar ese impacto permitirá explicar mejor a la ciudadanía y a los responsables políticos por qué prevenir no es gastar, sino anticiparse».La información no sirve únicamente para demostrar el retorno de la inversión.
También permite dirigir mejor las políticas.
Para Mario Fontán , vocal asesor de la Secretaría de Estado del Ministerio de Sanidad, disponer de mejores datos permitirá identificar « aquellos grupos donde podemos estar fallando más » y comprender las razones.
Una cobertura insuficiente no responde necesariamente al rechazo de las vacunas.
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